lunes, 16 de noviembre de 2015

Práctica 5

Ostomías

En la práctica de esta semana hemos abordado las ostomías, los tipos que hay, los cuidados que conllevan y sus complicaciones.

Una ostomía es una apertura artificial de un órgano interno en la superficie del cuerpo, creada quirúrgicamente. La nueva apertura al exterior que se crea en la ostomía recibe el nombre de estoma.


Clasificación 
Según su función...
  • Ostomías de nutrición: vía abierta de alimentación cuando hay alguna causa que altera el normal funcionamiento del tracto digestivo.
  • Ostomías de eliminación: exteriorización del intestino a través de la pared abdominal. Dependiendo de los órganos implicados se clasifican en ostomías de derivación intestinal (colostomía, ileostomía y cecostomía) u ostomías de derivación urinaria (urostomía, nefrostomia y vejiga ileal).
Según su tiempo de permanencia...
  • Ostomías temporales: se realizan para resolver la fase aguda de algunas enfermedades en cirugía de urgencia para evitar la aparición de complicaciones en caso de que las suturas fracasen tras algunos tipos de intervenciones  quirúrgicas. Una vez resuelto el problema por el que se realizan, se procede a cerrarlas volviendo a establecer el tránsito intestinal normal.
  • Ostomías definitivas: se realizan cuando el tránsito intestinal no se puede restablecer con posterioridad ya que el segmento distal del colon ha sido extirpado. 
Según el órgano implicado...
  • Ostomías intestinales: gastrostomía, yeyunestomía, colostomía, ileostomía y cecostomía.
  • Ostomías urinarias: nefrostomía, ureterostomía y vejiga ileal.
  • Ostomía en la tráquea: traqueostomía.


Cuidados de las ostomías 
Los sistemas colectores son los que se utilizan para recoger de manera cómoda y eficaz las excreciones intestinales y urinarias. Están formados por una parte adhesiva que se pega alrededor del estoma y una bolsa para recoger los productos de desecho, la cual tiene que ser de una material que no haga ruido, resistente e impermeable al olor.

Según el tipo de vaciado, los sistemas son: bolsas cerradas, las cuales no se pueden vaciar, por lo que se desechan cada vez que se cambian. LLevan un filtro para la salida de gases evitando el mal olor. Son las adecuadas para las heces sólidas o pastosas. Y las bolsas abiertas, que se pueden vaciar en su extremo inferior y volver a cerrar para su continuo uso.

Según el sistema de sujeción los sistemas son: de 1 pieza, si el adhesivo forma una misma pieza con la bolsa y una vez utilizada se desecha todo. De 2 piezas, si el adhesivo y la bolsa son dos elementos separados que se adaptan a través de una anilla de plástico, por lo que la placa adhesiva puede mantenerse durante dos o tres días. O de 3 piezas, que son como las de dos piezas pero además tienen un clip de seguridad en el cierre del aro. El tipo de dispositivo a utilizar estará en función de la consistencia de las heces, de si es orina y de la resistencia de la piel de ostomizado.


Higiene del estoma y piel periostomal
El estoma y la piel periostomal se debe lavar con agua tibia, jabón neutro y una esponja suave, con movimientos suaves y circulares desde el interior, haci el exterior. Después, se realizará un secado suave y con toques con una toalla, no se debe frotar ni utilizar gasas que puedan erosionar la mucosa. Y si hay vello, se debera cortar con las tijeras, no rasurarlo. Por último, se debe poner una crema protectora en la piel periostomal para evitar irritaciones.


Colocación de los sistemas colectores 
  • Medir el diámetro del estoma, utilizando los medidores adecuados.
  • Recortar la placa adhesiva lo más exacta posible.
  • En los dispositivos de una pieza retiramos el film protector y adherimos el dispositivo alrededor del estoma (siempre de abajo hacia arriba por si emite alguna excreción), alisándolo bien para evitar fugas.
  • En los dispositivos de dos o tres piezas retiramos el film protector y adherimos el disco adhesivo a la piel. Después, encajamos la bolsa en el círculo de plástico del disco, cerrando el clip de seguridad.


Retirada de los sistemas colectores
  • Retirar el dispositivo de arriba hacia abajo, sujetando la piel con la otra mano para evitar tirones.
  • Lavar el estoma con agua y jabón.
  • Secar cuidadosamente. 


Cambio de los dispositivos 
Independientemente de que los dispositivos sean de una, dos o tres piezas, los cerrados se cambian cuando están a 2/3 de su capacidad y los abiertos se vacían cuando están a 2/3 de su capacidad y se cambia la bolsa cada 24h. El disco se cambia cada 2-3 días. 


Complicaciones de las ostomías
  • Complicaciones inmediatas: son las que aparecen en los primeros días tras la intervención. La actuación de enfermería incluye prevención, detección y cura/cuidado de las complicaciones. Son la necrosis, dehiscencia, hundimiento, hemorragia, edema, infecciones periostomales, oclusión, perforación y/o fistulización, y evisceraión.
  • Complicaciones tardías: prolapso, estenosis, granuloma, hiperplasia epitelial, dermatitis periostomal.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Práctica 4

Sondaje nasogástrico

En la práctica de esta semana hemos aprendido a realizar un sondaje nasogástrico, que es una técnica que consiste en la introducción de un tubo flexible en el estómago del paciente a través de una de las fosas nasales para la administración de alimentación enteral o medicación, para realizar lavados gástricos o bien para aspirar el contenido gástrico. 

Material necesario
  • Sonda nasogástrica (SNG)
  • Guantes no estériles
  • Lubricante hidrosoluble
  • Gasas
  • Linterna y depresor lingual
  • Jeringa de 50 ml.
  • Esparadrapo hipoalergénico
  • Bolsa de drenaje
  • Fonendoscopio
  • Toalla o empapador desechable

Procedimiento
Antes de la realización de la técnica debemos tener preparado todo el material y elegir la sonda nasogástrica adecuada. Elegiremos una sonda u otra según el uso que le vayamos a dar, así usaremos las de polivinilo que son más gruesas y rígidas para la succión, y las de poliuretano y silicona que son más finas y elásticas para sondajes de larga duración y/o administración de alimentación enteral. Las sondas que más se suelen utilizar son las de tipo Levin.

Una vez elegida la SNG, le explicaremos al paciente la técnica que se le va a realizar y que necesitaremos su colaboración. Nos colocaremos en el lado derecho si es diestro o en el izquierdo si es zurdo, y colocaremos posteriormente al paciente en posición de Fowler. Cubriremos el pecho del paciente con la toalla, nos lavaremos las manos y nos colocaremos los guantes.

A continuación, retiraremos las prótesis dentales y piercing, y examinaremos los orificios nasales. Le diremos al paciente que se suene y respire alternativamente por cada uno de los orificios para escoger el orificio adecuado. En el caso de que respire peor por un orificio que por otro, le colocaremos la sonda en dicho orificio, puesto que si lo hiciesemos al contrario el paciente no podría respirar adecuadamente.

Posteriormente procederemos a determinar la longitud de la SNG. Para ello mediremos con la sonda la distancia desde la punta de la nariz al lóbulo de la oreja y de ahí a la apófisis xifoides, y marcaremos la longitud obtenida con un rotulador.

Entonces comenzaremos con la técnica, primero pinzaremos la SNG y lubricaremos el extremo de la sonda. Después trataremos de introducir la SNG por el orificio nasal elegido, dirigiéndola hacia abajo y hacia la oreja del mismo lado, haciéndola progresar con un suave movimiento rotatorio. Nos ayudará que en este momento el paciente incline la cabeza un poco atrás.

Cuando lleguemos a la marca que hemos realizado (longitud de la punta de la nariz al lóbulo de la oreja) el paciente suele experimentar náuseas, puesto que habremos llegado a la orofaringe. Le diremos que se relaje e incline la cabeza hacia delante y que beba agua o intente tragar saliva. 

Con la cabeza inclinada hacia delante y aprovechando los momentos en que el paciente realiza la deglución, iremos progresando suave y rotatoriamente la SNG hasta la señal realizada (longitud de la punta de la nariz hasta la apófisis xifoides, pasando por el lóbulo de la oreja).

Una vez introducida procederemos a comprobar si hemos colocado bien la SNG. Para ello podemos: aspirar el contenido gástrico, insuflar aire mientras colocamos el fonendoscopio en el epigastrio (se oirá un ruido sibilante), realizaremos una comprobación radiológica o pediremos al paciente que hable (si la sonda ha pasado por las cuerdas vocales no podrá hablar).

Por último, conectaremos la SNG a la bolsa de drenaje y le quitaremos la pinza. Después, fijaremos la SNG con esparadrapo en forma de corbata a la nariz del paciente, dejando a poder ser la SNG en el centro del orificio sin tocar la pared nasal. Para terminar, realizaremos el registro de la colocación de la SNG.

Práctica 3

Úlceras por presión

En la práctica de esta semana nos ha visitado un enfermero de Hellín (Albacete) con el que hemos aprendido a curar las diferentes úlceras por presión (UPP). 

Una úlcera por presión es una lesión en la piel y/o tejido subyacente por lo general sobre una prominencia ósea por presión y/o cizalla. Hay varios tipos de UPP según su gravedad:
  • Estadio I: eritema no blanqueante, enrojecimiento mantenido.
  • Estadio II: pérdida parcial del espesor de la dermis y/o epidermis, se levanta la piel.
  • Estadio III: pérdida completa del grosor de la piel, la grasa puede ser visible. Aquí se incluyen también las heridas por humedad.
  • Estadio IV: pérdida total del espesor del tejido. El hueso, tendón o músculo están expuestos. Pueden aparecer esfacelos (tejido amarillo-fibrinoso compuesto por fibrina, pus y material protéico) y necrosis (tejido muerto con inadecuado aporte sanguíneo).
 
El cuidado de las UPP se debe abordar de la siguiente manera:

Primero se ha de preparar el lecho de la herida, desde el tejido de base y en el ambiente óptimo para asegurar el proceso de curación en un tiempo adecuado. La preparación es un proceso dinámico que se enfoca en tres componentes: desbridamiento (antes y después con antisépticos), equilibrio bacteriológico y apósitos interactivos. Es la base del tratamiento de heridas crónicas y es proceso por el cual se eliminan las barreras locales que impiden cicatrización.

Tras haber preparado el lecho de la herida, pasamos a abordar las heridas basándonos en el acrónimo "TIME", que es un procedimiento de cura:
  • T: control del tejido no viable o deficiente. Se limpia la lesión, retirando los restos orgánicos e inorgánicos, exudados y desdechos metabólicos. Lo realizaremos con suero fisiológico sin antisépticos y una jeringa de 20 ml, para impedir que el lecho de la herida sufra y se produzca el mínimo traumatismo químico y mecánico. No se debe limpiar con mucha presión porque se puede dañar el lecho del tejido nuevo que se está formando. Si estamos ante una situación de urgencia y no tenemos suero fisiológico, limpiaremos la herida con el agua del grifo, pero esta se debe hervir antes. Por último, secaremos la zona con la mínima fuerza.
Hay varios tipos de desbridamiento:
    • Cortante: con pinzas y bisturí, usando analgesia previa.
    • Enzimático: con enzimas proteolíticas que rompen los puentes de colágeno. Combinado con hidrogel se potencia su acción pero no se debe combinar con antibióticos, antisépticos o metales pesados.
    • Autolítico: con apósitos o hidrogeles que aportan humedad para que cicatrice por sí sola. Este tipo de desbridamiento es lento.
    • Mecánico: se rompe el tejido sano y necrótico por cepillado, es doloroso.
    • Larval y osmótico: se colocan larvas de mosca para que desaparezca el tejido necrótico.
  • I: control de la inflamación e infección. El proceso de cicatrización queda interrumpido si se produce una infección, por lo que debemos controlarla.
Hay varios tipos de infección:
    • Contaminación: presencia de bacterias que no se multiplican.
    • Colonización: presencia de bacterias que se multiplican.
    • Biofilm: fina capa de microorganismos que se adhieren a la superficie de una estructura orgánica o inorgánica. El tratamiento consiste en la combinación de antimicrobianos, mucha limpieza y desbridamiento. Si se desarrolla un biofilm se producen los siguientes signos: enlentecimiento de la cicatrización, decoloración y fragilidad del tejido de granulación, mal olor y rotura del tejido cicatrizado, exudado seroso con inflamación recurrente. 
  • M: control del exudado. Una humedad excesiva provoca maceración de la herida y su escasez implica tener un lecho seco y retraso en la cicatrización. Necesitamos por ello controlar el exudado de forma dinámica, manteniendo un ambiente óptimo. La principal opción para manejar el exudado en el tratamiento local de las heridas son los apósitos, los cuales deben ser eficaces frente a las fugas de exudado.
  •  E: estimulación de los bordes epiteliales. La cicatrización ocurre de los bordes hacia el centro de la herida, por migración celular. Debemos utilizar productos que aceleren la cicatrización mediante procesos biológicos, que favorezcan la formación de tejido de granulación y epitelización de los bordes de la herida.

Por último, realizaremos la elección del producto de cura. A los productos que utilizaremos los clasificaremos según su modo de actuación:
  • Productos pasivos: mejoran las condiciones locales de cicatrización de la herida pero sin aportar ningún elemento.  
  • Productos activos: además de mejorar las condiciones locales, aportan elementos que actúan en el lecho de la lesión incidiendo de manera activa en el proceso de la cicatrización.

Según la lesión que tengamos delante utilizaremos unos productos u otros, así...
  • Si es una lesión con la piel íntegra aplicaremos ácidos grasos + hidrocelular (exudado abundante) o hidrocoloide (exudado escaso).
  • Si es una lesión superficial con granulación aplicaremos un hidrocelular o hidrocoloide.
  • Si es una lesión profunda aplicaremos alginato o hidrofibra + hidrocelular o hidrocoloide, o bien rellenaremos la cavidad con hidrogel.
  • Si es una lesión con tejido desvitalizado usaremos un algoritmo con manejo bacteriano. 

Concluiré diciendo que debemos siempre curar las heridas dependiendo de cómo se encuentre esta, ya que no se debe aplicar el mismo tratamiento a todas las úlceras.

Práctica 5

OSTOMÍAS

Una ostomía es una apertura artificial de un órgano interno en la superficie del cuerpo, creada quirúrgicamente. La nueva apertura al exterior que se crea recibe el nombre de estoma.

Según su función podemos clasificarlas en ostomías de nutrición (vía abierta de alimentación) y  ostomías de eliminación (exteriorización del intestino a través de la pared abdominal). Estas últimas se pueden dividir a su vez en ostomías de derivación intestinal (ileostomía, colostomía) y ostomías de derivación urinaria.
Según su tiempo de permanencia pueden ser temporales o definitivas y según el órgano implicado pueden ser intestinales, urinarias y tráquea.

Los sistemas colectores constan de una parte adhesiva que se pega alrededor del estoma y una bolsa para recoger los productos de desecho. Las bolsas pueden ser abiertas ( se puede vaciar su contenido y volver a utilizarlas) o cerradas( no se pueden vaciar y se desechan cada vez que se cambian).

Una de las cosas más importantes es la higiene del estoma. Hay que lavarlo con agua y jabón de pH neutro y de adentro hacia afuera con movimientos circulares y a la hora de secarlo hay que hacerlo con pequeños golpes. También se debe poner una crema protectora en la piel periostomal para evitar irritaciones y dermatitis.

Colocación de los sistemas colectores:
  • Medir el diámetro del estoma con la ayuda de una plantilla medidora.
  •  Recortar el nuevo adhesivo con las medidas del estoma.
  •  Si la bolsa y el adhesivo son una pieza única, colocarla pegando el adhesivo de abajo a arriba, para poder ver el estoma.
  •  Si la bolsa y el adhesivo van separados, pegar el adhesivo primero y luego adjuntar la bolsa encajando las guías y presionando. Comprobar que la unión es correcta

 Retirada:
  •  Retirar la bolsa despegando la parte pegada a la piel despacio y sin tirones.
  •  Lavar el estoma con agua y jabón.
  •  Secar dando golpecitos con una toalla limpia y seca.


Práctica 4

SONDAJE NASOGÁSTRICO (SNG)

Técnica que consiste en la introducción de un tubo flexible en el estómago del paciente a través de una de las fosas nasales para la administración de alimentación enteral, medicamentos, realizar lavados gástricos y aspirar el contenido gástrico. Se trata de una técnica estéril ya que los materiales vienen en bolsas estériles.

MATERIAL:

-Sonda nasogástrica
-Guantes no estériles
-Lubricante hidrosoluble
-Gasas
-Linterna y depresor lingual
-Jeringa de 50 ml
-Fonendoscopio
-Bolsa de drenaje
-Pinzas
-Esparadrapo hipoalergénico
-Toalla o empapador desechable

Antes de la realización de la técnica debemos tener preparado todo el material y elegir la sonda nasogástrica adecuada Para determinar el grosor de la sonda que queremos poner, nos tenemos que fijar en el color, ya que el color rojo es el máximo grosor. Las sondas más utilizadas son las de tipo Levin.

Posteriormente, hay que explicarle al paciente la técnica que se le va a realizar y la colaboración que necesitaremos de él para la colocación de la SNG. El enfermero debe colocarse en el lado derecho si es diestro o si es zurdo al contrario,  y colocar al paciente en posición de Fowler. Cubriremos el pecho del paciente con una toalla y nos colocaremos los guantes previamente habiéndonos lavado las manos. Debemos retirar los piercing si lleva el paciente.

 Le pediremos que se suene y respire por cada orificio para ver por cual introduciremos la sonda. Si respira mal por una ventana nasal, le pondremos la sonda por ese orificio ya que si fuera al contrario no podría respirar adecuadamente.

Para determinar la longitud de la sonda, mediremos desde la nariz a la oreja del paciente porque es justo la distancia en que la sonda discurre de la nariz a la orofaringe y haremos una marca.

1. Lubricar la sonda e introducirla por el orificio nasal elegido dirigiéndola hacia abajo y la oreja del mismo lado. Para introducir la sonda debe estar pinzada en todo momento.

2. Cuando llegamos a la marca que hemos hecho que indica que la sonda está en la orofaringe, en este momento el paciente suele sentir nauseas y es el paso mas difícil para la colocación de la SNG. Le pediremos al paciente que beba agua o trage saliva con la cabeza inclinada hacia delante y en ese momento progesaremos suavemente en la introducción de la sonda hasta que llegue a la tercera raya que indica que ya está en el estómago.

3.Para comprobar si se ha colocado bien aspiraremos el contenido gástrico , insuflar aire, comprobación radiológica  y pedir al paciente que hable para ver si la sonda ha pasado por las cuerdas vocales.

4. Finalmente, conectaremos la sonda a la bolsa de drenaje y la despinzaremos, fijaremos la sonda con esparadrapo en la nariz del paciente realizando una corbata dejando en el centro la sonda sin tocar la pared nasal.


 5.Registro de la colocación de la SNG.

Práctica 4

SONDAJE NASOGÁSTRICO Y OSTOMIAS

En esta cuarta práctica hemos aprendido cómo realizar un sondaje nasogástrico.

El SONDAJE NASOGÁSTRICO es una técnica invasiva que consiste en la inserción de una sonda o tubo flexible de plástico a través del orificio nasal o de la boca hasta el estómago. Este procedimiento tiene varios fines que son:

-Administración de nutrición enteral e hidratación.
-Administración de medicación.
-Aspiración o drenaje de contenido gástrico.
-Lavado de estómago.

El material necesario para realizar el procedimiento es el siguiente:

·        Sonda nasogástrica
·         Guantes no estériles
·         Lubricante hidrosoluble
·         Gasas
·         Vaso de agua
·         Jeringa de 50 ml
·         Esparadrapo hipoalérgica
·         Bolsa de drenaje
·         Toalla
·         Linterna

Una vez tenemos todo el material preparado empezamos con el procedimiento. Realizamos la higiene de manos y nos ponemos los guantes. Le explicamos el procedimiento a realizar al paciente y pediremos su colaboración. Colocaremos al paciente en posición de fowler y examinaremos los orificios nasales y por lo general elegiremos el que mayor flujo de aire tenga. Esta no es siempre la mejor opción ya que si el paciente tiene algún tipo de problema respiratorio y escogemos el orificio por el que hay un mayor flujo de aire podríamos dificultarle mucho la respiración al paciente, por tanto, hay que valorar bien el orificio que escogemos según cada paciente. Una vez hecho esto comenzaremos la técnica con la medición de la longitud de la sonda, para ello colocaremos el extremo de ésta en la nariz, pasándolo por el lóbulo de la oreja y llegando hasta el apófisis xifoideo, esta distancia, la existente entre la nariz y la oreja, nos va a servir para tener una idea del momento en el que vamos a llegar a la orofaringe del paciente. Una vez allí, le diremos al paciente que beba agua para favorecer el paso de la sonda. La sonda tiene unas marcas que nos indican la longitud, en los adultos lo normal es que oscile entre II y III. Colocaremos la toalla sobre el torso del paciente.

A continuación, lubricaremos la punta del tubo con el lubricante hidrosoluble, introduciremos la sonda por el orificio nasal seleccionado, el primer tramo más complicado de pasar son las coanas, por lo que tendremos cuidado de no arañar la mucosa nasal, una vez pasado este punto, inclinaremos la cabeza del paciente y le pediremos que trague saliva para facilitar el acceso de la sonda al esófago por la deglución y que no se dirija a la tráquea, continuaremos introduciendo hasta la longitud medida anteriormente. Una vez hecho esto procederemos a su comprobación, para ello aspiraremos contenido gástrico con la jeringa y con el fonendoscopio auscultaremos el xifoides mientras introducimos de 20 a 50 ml de aire, la ausencia de ruido gástrico significa mala colocación del tubo, por lo que tendremos que volver a colocarla. Para finalizar pondremos un tapón a la sonda, conectaremos bolsa colectora o iniciaremos la nutrición, dependiendo de la finalidad del sondaje y fijaremos bien la sonda a la nariz partiendo esparadrapo en forma de corbata y fijándolo en la sonda y en la nariz del paciente.

En la segunda parte de la práctica estudiamos las OSTOMÍAS

Una ostomía es una solución quirúrgica en la que se practica un orificio o estoma para dar salida artificial a un órgano en un punto diferente al de su lugar de salida natural. Existen varias clases y reciben diferentes nombres según el órgano implicado, pero las tres más comunes son:

-COLOSTOMIA: abertura artificial practicada en el abdomen para hacer asomar el intestino grueso permitiendo la eliminación de heces y gases.
-ILEOSTOMIA: practicada también en el abdomen para hacer asomar el intestino delgado.
-UROSTOMIA: da salida a la orina producida por en los riñones a través de un trayecto diferente al recorrido normal a través de la vejiga y la uretra.

Cuidados de la ostomia:
Un buen cuidado de la piel de alrededor del estoma es la mejor garantía de bienestar, de seguridad y calidad de vida. Para mantener la piel en un estado saludable es fundamental realizar una higiene correcta. Sólo se debe utilizar agua y jabón y a continuación se debe secar con una toalla a toquecitos evitando frotar bruscamente. Una vez que la piel esté bien limpia y seca, aplicar la bolsa.

Colocación y retirada de la bolsa

Colocación:

-Primero se debe medir el diámetro exacto del estoma.
-A continuación se debe recortar el adhesivo al diámetro del estoma para que quede lo mas ajustado posible.
-Retirar el papel protector que protege el adhesivo.
-Seguidamente adherirlo cuidadosamente sobre la piel. Es mejor si se hace empezando de abajo a arriba.
-Mantener la mano encima del adhesivo durante unos segundos ya que con el calor de la mano el adhesivo se pega mejor.
-Los cambios de la bolsa de 1 pieza se realizan al menos 1 vez al día

Retirada:

-Despegar el adhesivo de arriba-abajo siempre protegiendo la piel de alrededor del estoma. Despegarlo con suavidad.
-Para desecharlo, envolverlo en papel de periódico e introducirlo en una bolsa de plástico cerrada.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Bibliografía 9

En esta novena bibliografía hablaré sobre el último tema que dimos en clase teórica, el VIH. Concretamente hablaré sobre las manifestaciones clínicas del virus, el diagnóstico y algunas pruebas para su determinación.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (de la familia Retroviridae), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta. Los antígenos proteicos de la envoltura exterior se acoplan de forma específica con proteínas de la membrana de las células infectables, especialmente de los linfocitos T CD4.

Las manifestaciones clínicas se extienden desde un síndrome agudo que se presenta en asociación con la infección primaria pasando por un estado asintomático prologando hasta la fase de enfermedad avanzada. Es preferible considerar que la enfermedad por el VIH comienza en el momento de la infección primaria y que va pasando a través de diferentes estadios. La repleción activa del virus y el deterioro inmunitario progresivo son fenómenos que ocurren en la mayoría de los pacientes a lo largo de toda la evolución del proceso. A excepción de los individuos que no progresan a largo plazo, la enfermedad avanza de forma incluso durante el estado de latencia clínica.

El diagnóstico por infección del VIH se basa en la demostración de los anticuerpos anti-VIH, en la detección directa del VIH o de alguno de sus componentes, o en ambos. La prueba convencional de detección sistemática del VIH es la prueba de enzimoinmunoanálisis de adsroción (ELISA).

La estrecha relación que existe entre las manifestaciones clínicas de la infección por el VIH y el recuento de linfocitos T CD4+ ha hecho de la determinación de este último parámetro un elemento básico para valorar a individuos con infección por el VIH. El descubrimiento del virus como la causa del sida dio lugar al desarrollo de pruebas sensibles que permiten vigilar la cantidad de VIH en sangre. Junto con los datos sobre las concentraciones séricas o plasmáticas del RNA del VIH, las cifras de linfocitos T CD4+ se convierten en un valioso grupo de datos para determinar el pronóstico y vigilar la respuesta al tratamiento.

La prueba de confirmación más usada es la inmunotransferencia. Su ventaja estriba en que múltiples antígenos del VIH de peso molecular diferente y bien caracterizado despiertan la producción de anticuerpos específicos, tales antígenos pueden separarse basándose en su peso molecular y los anticuerpos frente a cada uno de ellos se pueden detectar en forma de bandas separadas mediante inmunotransferencia.

Las pruebas de resistencia al VIH se pueden llevar a cabo mediante determinaciones del genotipo o del fenotipo. En las pruebas genotípicas se comparan los análisis de secuencias de los genomas de los VIH obtenidos de los pacientes con las secuencias del virus que tienen perfiles de resistencia conocidos. Las pruebas fenotípicas consisten en comparar el crecimiento in vivo de cepas procedentes del paciente con el crecimiento de las cepas de referencia de los virus en presencia o ausencia de diferentes fármacos antirretrovirales.

Otras pruebas que podrían servir como posibles marcadores de la actividad de la enfermedad por el VIH se encuentra el cultivo cuantitativo del VIH cooperante para la replicación a partir del plasma, las células mononucleares de sangre periférica o los linfocitos T CD4+ en reposo.


Fauci, Braunwald, Kasper, Hauser,Longo, Jameson et al. Enfermedad por el virus de la inmunodeficiencia humana: SIDA y procesos relacionados. En: Harrison,director. Principios de medicina interna. Vol 1. 18ª ed. Barcelona: McGrawHill; 2012.p. 1538-1542