El tema que he escogido para este primer trabajo es el de la
exploración física de la cabeza a los pies, en particular la exploración de los
ojos. He decidido hacer mi resumen sobre este apartado ya que en los apuntes no
hay demasiada información acerca de la exploración física. Además, me parece un
tema bastante interesante e importante en la práctica de enfermería, ya que nos
aporta una gran información sobre el estado del paciente y de esta forma
podemos detectar si presenta algún problema de salud para después intervenir de
forma adecuada.
En este capítulo se estudia la exploración de los ojos, que
se inicia colocando al paciente sentado o de pie, según nos parezca más cómodo
para nosotros y para él. Una vez preparados empezamos con las pruebas de
visión, estudiando primero un ojo y seguidamente el otro. Realizamos 3 pruebas
de visión: La prueba de visión lejana, cercana y periférica. Para la primera
podemos usar el test de Snellen, que consiste en identificar correctamente diez
letras en una gráfica. Para la visión periférica valoramos los diferentes campos
visuales moviendo el dedo desde el exterior del campo hacia el interior.
Una vez finalizada esta fase de la exploración continuamos
con la exploración externa del ojo. En primer lugar examinamos las cejas, el
área orbitaria y los párpados. Comprobamos que el tamaño, la extensión y los
pelos de las cejas son los usuales y continuamos con el área orbitaria que no
debe presentar edemas, hinchazones ni
tejido flácido en la parte inferior. A la hora de examinar los párpados debemos
tener en cuenta varios aspectos, por un lado debemos examinar la posición del
párpado, la capacidad de apertura y cierre completos y también el borde del
párpado y las pestañas. Una vez hecho esto retiramos hacia abajo el párpado
inferior y examinamos la conjuntiva, que debe presentarse clara e inapreciable
y la esclerótica blanca y visible encima del iris cuando los ojos estén muy
abiertos.
La glándula lagrimal ha de tener ligeras elevaciones con
depresión en los bordes superior e inferior, si la glándula se encuentra con un
tamaño aumentado puede deberse a que los ojos estén secos.
Continuamos con la prueba de sensibilidad corneal, para
ello, usamos un algodón seco con el que tocamos con cuidado la córnea y vemos
si se produce el reflejo de parpadeo bilateral.
Seguimos con la zona externa de los ojos, lo primero que
haremos será examinar la transparencia corneal, la presencia de vasos
sanguíneos puede ser un dato que nos advierta de que puede haber algún tipo de
alteración. El color del iris debe ser
similar en ambos ojos y las pupilas han de presentarse redondas y de igual tamaño. Para comprobar
si existe una buena acomodación pupilar observamos si la pupila del paciente se
contrae al enfocar objetos cercanos y si se dilata al enfocar objetos alejados.
La pupila también deberá contraerse si acercamos sobre ella una luz.
Para valorar el equilibrio muscular y el movimiento de los
ojos sostenemos al paciente por la barbilla y le pedimos que observe nuestro
dedo mientras lo movemos de un campo visual a otro. El movimiento de los ojos
debe ser uniforme y coordinado.
Ball JW, Dains JE, Flynn JA, Solomon BS, Stewart RW. OJOS. En: Seidel H, director. Guía Seidell de Exploración Física. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014. p. 69-75.
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