En esta última
bibliografía he decidido hablar sobre el estrés y los factores psicológicos.
Este no ha sido un tema dado en clase pero ya que estos factores tienen gran
importancia en las enfermedades de mi trabajo de campo (enfermedad de Crohn y
Colitis Ulcerosa), he decidido investigar un poco sobre esto.
Las respuestas
al estrés varían dependiendo de la
percepción de los hechos por el individuo. Los síntomas y signos fisiológicos
del estrés se deben a la activación de los sistemas simpático y neuroendocrino
del cuerpo. Las manifestaciones psicológicas incluyen ansiedad, miedo, ira,
depresión y los mecanismos inconscientes de defensa del yo.
La ansiedad es
un estado de inquietud mental, aprensión, miedo o sentimiento de indefensión en
relación con una amenaza no identificada. El miedo es una emoción o sentimiento
de aprensión desencadenado por un peligro, por el dolor o por otra amenaza
percibida inminente o aparente. Las diferencias entre ansiedad y miedo son que
el origen del miedo es identificable mientras que el de la ansiedad puede no
serlo, que el miedo puede estar relacionado con el presente, el pasado o el
futuro mientras que la ansiedad se relaciona con el futuro (con un hecho
anticipado) y que la ansiedad es imprecisa mientras el miedo es definido.
La ira es un
estado emocional que supone el sentimiento subjetivo de animosidad o disgusto
intenso. Se puede considerar que la expresión verbal de la ira es una señal
para los otros del malestar psicológico interno y una petición de ayuda para
afrontar el estrés percibido.
La depresión
es una reacción frecuente ante hechos que parecen sobrecogedores o negativos.
Es un sentimiento extremo de tristeza, desesperación, desánimo, falta de
autoestima o vacío. Los signos físicos pueden incluir pérdida de apetito,
pérdida de peso, estreñimiento, cefalea y mareo.
Los mecanismos
de defensa del yo son mecanismos adaptativos psicológicos inconscientes o
mecanismos mentales que se desarrollan a medida que la personalidad intenta
defenderse a sí misma y calmar las tensiones internas. Se puede considerar que
son precursores de los mecanismos cognitivos conscientes de afrontamiento que
en último término resolverán el problema. El afrontamiento se describe como el
manejo del cambio (con o sin éxito), es una forma natural o aprendida de
responder a un entorno cambiante o a un problema o situación específica.
Se han
descrito dos estrategias de afrontamiento: el centrado en el problema que se
refiere a los intentos de mejorar una situación, y el centrado en la emoción
que incluye pensamientos y acciones que alivian la angustia emocional. El
afrontamiento centrado en la emoción no mejora la situación, pero la persona
con frecuencia se siente mejor. Las
estrategias de afrontamiento difieren mucho de unas personas a otras.
El
afrontamiento puede ser adaptativo, el cual ayuda a la persona a manejar de
forma eficaz los episodios estresantes y reduce al mínimo la angustia asociada
a los mismos, o maladaptativo, el cual puede dar lugar a una angustia
innecesaria para la persona y para otras personas asociadas a la persona o al
hecho estresante. En enfermería con frecuencia se diferencia el afrontamiento
eficaz del ineficaz, ya que el primero lleva a la adaptación a diferencia del
segundo.
Para ayudar a
los pacientes que se encuentran en situación de estrés o que sienten ansiedad,
miedo, ira o depresión, la enfermera debe determinar las situaciones que
precipitan estas situaciones e identificar los signos que aparecen. Para poder
ayudar al paciente tenemos que intentar que exprese sus sentimientos, angustias
y miedos e identificar los puntos fuertes personales. Es importante reconocer
los patrones de afrontamiento habituales y diferenciar los patrones de
afrontamiento positivos de los negativos. Se debe también proporcionar al paciente
nuevas estrategias para abordar el estrés como técnicas de relajación,
ejercicio, grupos de apoyo y de ayuda, etc.
Berman A, Snyder S. Estrés y
afrontamiento. En: Berman AJ, director. Fundamentos de Enfermería: Conceptos,
proceso y práctica. 9ª ed. Madrid: Pearson Educación; 2013. p.1078-1086.
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