viernes, 6 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

En la octava semana de clase voy hablar sobre el trabajo de campo, es decir, de la colitis ulcerosa en mi caso. Por lo tanto voy a explicar en qué consiste, el diagnóstico y el tratamiento de ésta.

COLITIS ULCEROSA  

La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no específico del colon. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de incidencia entre los 20 y los 25 años. A diferencia de la enfermedad de Crohn, que puede afectar diversas zonas del tracto gastrointestinal, la colitis ulcerosa se limita al recto y al colon. Suele comenzar en el recto, se disemina en dirección proximal y compromete sobre todo la capa mucosa, aunque también puede extenderse a la capa submucosa. La extensión proximal de la enfermedad es variable. Puede afectar solo al recto (proctitis ulcerosa), al recto y al colon sigmoide (proctosigmoiditis) o a todo el colon (pancolitis).

Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkühn en la base de la capa mucosa son características de la enfermedad. El proceso inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que luego supuras y formas abcesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias pueden volverse necróticas y ulcerarse. Las ulceraciones suelen ser superficiales, pero a menudo se extienden y producen grandes zonas de denudación. Se produce un engrosamiento de la pared intestal en respuesta de los episodios repetidos de colitis.

La diarrea, que es la manifestación característica de la colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Las heces contienen sangre y moco. Otras de las manifestaciones que pueden darse son: calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la debilidad, anorexia y fatiga.

Puede haber tres tipos de colitis: crónica leve, crónica intermitente y aguda fulminante. La más frecuente es la crónica leve.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la colitis ulcerosa es basa en la anamnesis y en el examen físico y se confirma con una proctosigmoidoscopia.

El tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas. Incluye medidas para controlar las manifestaciones agudas y prevenir las recurrencias. Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden controlarlos evitando la cafeína, la lactosa, los elementos muy condimentados y los que producen gases. Los suplementos de fibras se pueden usar para disminuir la diarrea y los síntomas rectales.

Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la colitis ulcerosa son similares a los que se emplean a el tratamiento de la enfermedad de Crohn. Entre ellos se incluyen los compuestos de 5-ASA irreabsorbibles (como la mesalamina y la olsalazina). Los corticosteroides se utilizan en forma selectiva para disminuir la respuesta inflamatoria aguda. Muchos de estos medicamentos se pueden administrar en forma de supositorios o en enema. Las personas con colitis grave pueden ser tratadas por inmunosupresores, como la ciclosporina.


En los pacientes con colitis ulcerosa que no responden al tratamiento conservador, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección de recto y del colon completo) con la creación de una ileostomía o una anastomosis ileonal.

Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. p.899-900.


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