En la octava semana de clase voy hablar sobre el trabajo de
campo, es decir, de la colitis ulcerosa en mi caso. Por lo tanto voy a explicar
en qué consiste, el diagnóstico y el tratamiento de ésta.
COLITIS ULCEROSA
La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no
específico del colon. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de
incidencia entre los 20 y los 25 años. A diferencia de la enfermedad de Crohn,
que puede afectar diversas zonas del tracto gastrointestinal, la colitis
ulcerosa se limita al recto y al colon. Suele comenzar en el recto, se disemina
en dirección proximal y compromete sobre todo la capa mucosa, aunque también
puede extenderse a la capa submucosa. La extensión proximal de la enfermedad es
variable. Puede afectar solo al recto (proctitis ulcerosa), al recto y al colon
sigmoide (proctosigmoiditis) o a todo el colon (pancolitis).
Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkühn en
la base de la capa mucosa son características de la enfermedad. El proceso
inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que
luego supuras y formas abcesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias
pueden volverse necróticas y ulcerarse. Las ulceraciones suelen ser superficiales,
pero a menudo se extienden y producen grandes zonas de denudación. Se produce
un engrosamiento de la pared intestal en respuesta de los episodios repetidos
de colitis.
La diarrea, que es la manifestación característica de la
colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Las heces
contienen sangre y moco. Otras de las manifestaciones que pueden darse son:
calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la debilidad,
anorexia y fatiga.
Puede haber tres tipos de colitis: crónica leve, crónica
intermitente y aguda fulminante. La más frecuente es la crónica leve.
Diagnóstico y tratamiento
El
diagnóstico de la colitis ulcerosa es basa en la anamnesis y en el examen
físico y se confirma con una proctosigmoidoscopia.
El
tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los
síntomas. Incluye medidas para controlar las manifestaciones agudas y prevenir
las recurrencias. Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden
controlarlos evitando la cafeína, la lactosa, los elementos muy condimentados y
los que producen gases. Los suplementos de fibras se pueden usar para disminuir
la diarrea y los síntomas rectales.
Los
medicamentos utilizados para el tratamiento de la colitis ulcerosa son
similares a los que se emplean a el tratamiento de la enfermedad de Crohn.
Entre ellos se incluyen los compuestos de 5-ASA irreabsorbibles (como la
mesalamina y la olsalazina). Los corticosteroides se utilizan en forma
selectiva para disminuir la respuesta inflamatoria aguda. Muchos de estos
medicamentos se pueden administrar en forma de supositorios o en enema. Las
personas con colitis grave pueden ser tratadas por inmunosupresores, como la
ciclosporina.
En los
pacientes con colitis ulcerosa que no responden al tratamiento conservador,
puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección de recto y del colon
completo) con la creación de una ileostomía o una anastomosis ileonal.
Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. p.899-900.
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