Mostrando entradas con la etiqueta Bibliografía 8. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bibliografía 8. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

Esta semana voy a hablar de nuevo sobre mi trabajo de campo, pero en este caso sobre la Colitis ulcerosa, centrándome sobre todo en su curso clínico y su clasificación.

La Colitis ulcerosa
La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no específico del colon. Esta enfermedad es más frecuente en los Estados Unidos y en los países occidentales. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de incidencia entre los 20 y los 25 años. A diferencia de la enfermedad de Crohn, que puede afectar diversas zonas del tracto gastrointestinal, la colitis ulcerosa se limita al recto y al colon. Suele comenzar en la capa mucosa, aunque también puede extenderse a la capa submucosa.

La extensión proximal de la enfermedad es variable. Puede afectar solo al recto (proctitis ulcerosa), al recto y al colon sigmoide (proctosigmoiditis), al colon izquierdo (colitis del lado izquierdo) o a todo el colon (pancolitis). El proceso inflamatorio tiende a confluir y a ser continuo, a diferencia de lo que ocurre en la enfermedad de Crohn en la que se intercala con zonas normales.

Áreas a las que puede afectar la Colitis ulcerosa
  
Fisiopatología, signos y síntomas
Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkuhn en la base de la cama mucosa son características de la enfermedad. El proceso inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que luego supuran y forman abscesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias pueden volverse necróticas y ulcerarse. Las ulceraciones suelen ser superficiales, pero a menudo se extienden y producen grandes zonas de denudación. Como resultado del proceso inflamatorio, la capa mucosa desarrolla proyecciones en forma de lengüetas similares a pólipos, denominadas pseudopólipos. Se produce un engrosamiento de la pared intestinal en respuesta a los episodios repetidos de colitis.

La diarrea, que es la manifestación característica de la colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Puede haber hasta 30 o 40 deposiciones por día. Las heces contienen sangre y moco, ya que la colitis ulcerosa afecta a la capa mucosa del intestino. Puede haber diarrea nocturna, en los casos en que los síntomas diurnos son intensos, como también calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la anorexia, la debilidad y la fatiga.  

Inflamación del colon en la Colitis ulcerosa

Clasificación de la Colitis Ulcerosa
La colitis ulcerosa por lo general evoluciona con exarcerbaciones y remisiones. La gravedad de la enfermedad puede variar desde formas leves hasta fulminantes. De acuerdo con esto, la enfermedad se divide en 3 tipos: crónica leve, crónica intermitente y aguda fulminante
  • La forma más frecuente es la crónica leve, en la que la hemorragia y la diarrea son leves y los signos sistémicos son mínimos o están ausentes. Pero se caracteriza por la persistencia de actividad inflamatoria a pesar del tratamiento médico durante un periodo mínimo de seis meses.
  • La forma crónica intermitente es la forma más frecuente de la enfermedad, afectando al 70% de los pacientes que la padecen. Se caracteriza por cursar con brotes repetidos de actividad inflamatoria que alternan con periodos de remisión más o menos largos. Los síntomas más frecuentes son hemorragia intermitente y diarrea ligera. Las complicaciones no suelen ser muy frecuentes y la respuesta al tratamiento generalmente es satisfactoria
  • En alrededor del 15% de las personas afectadas, la enfermedad toma el curso de aguda fulminante, afecta a todo el colon y se manifiesta con diarrea sanguinolenta intensa, fiebre y dolor abdominal agudo. Estas personas corren el riesgo dedesarrollar megacolon toxico, que se caracteriza por la dilatación del colon y signos de toxicidad sistémica. Se produce por extensión de la respuesta inflamatoria, que afecta a los componentes neural y vascular del intestino. Otros factores que contribuyen son el uso de laxantes, narcóticos y anticolinérgicos, y la presencia de hipopotasemia
Una de las complicaciones más temidas de la colitis ulcerosa es el cáncer de colon. En personas que sufren de pacolitis durante por lo menos 10 años, el riesgo de desarrollar cáncer es más de 20 a 30 veces mayor que el de la población en general.

Diagnóstico
El diagnóstico de la colitis ulcerosa se basa en la anamnesis y en el examen físico y se confirma con una proctosignoidoscopia.

Tratamiento 
El tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas.  Los objetivos de este son: controlar los ataques agudos, prevenir los ataques repetitivos y ayudar a sanar el colon.

Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden controlarlos evitando la cafeína, la lactosa, los alimentos muy condimentados y los que producen gases. Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la colitis ulcerosa son similares a los que se emplean en el tratamiento de la enfermedad de Crohn. Entre ellos se incluyen los compuestos de 5-ASA irreasorbibles (como la mesalamina y la olsalazina). Los corticosteroides se utilizan en forma selectiva para disminuir la respuesta inflamatoria aguda. Las personas con colitisj grave pueden ser tratadas con inmunosupresores, como la ciclosporina.

En los pacientes con colitis ulcerosa que no responde al tratamiento, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección del recto y del colon completo) con la creación de una ostomía o una anastomosis.


Porth CM. Trastornos de la función gastrointestinal. En: Porth CM, director. Fisiopatología: Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Panamericana; 2010. P. 899-900.

martes, 10 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

Esta semana he decidido hacer la bibliografía sobre una de las enfermedades del trabajo de campo que es la colitis ulcerosa o ulcerativa, ya que hace unas semanas la hice de la enfermedad de Crohn que es la otra enfermedad a tratar en dicho trabajo.

Ésta es similar a la enfermedad de Crohn ya que también es una enfermedad inflamatoria intestinal, con la diferencia de que la colitis ulcerosa se presenta solo en el intestino grueso y en el recto. Aparecen múltiples ulceraciones e inflamación difusa en la mucosa superficial y submucosa del colon. El paciente con colitis ulcerativa tiene mayor riesgo de cáncer colorrectal.

Algunas causas de esta enfermedad son la infección, la alergia y la reacción autoinmunitaria. Agentes ambientales como pesticidas, tabaco, radiación y aditivos alimenticios pueden precipitar una exacerbación. También se sugiere un componente psicológico en el origen de esta enfermedad, ya que el estrés psicológico puede desencadenar o empeorar un ataque de síntomas. La colitis ulcerosa suele aparecer entre los 15 y los 40 años.


Los síntomas suelen ser dolor abdominal, diarrea, sangrado rectal y urgencia fecal. También se puede presentar anorexia, pérdida de peso, cólicos, vómito, fiebre y deshidratación relacionados con cinco a veinte evacuaciones líquidas al día. A menudo también se presenta anemia como efecto del sangrado rectal. Al igual que en la enfermedad de Crohn pueden aparecer lesiones cutáneas, trastornos inflamatorios de los ojos y anormalidades de la función hepática. 

La obstrucción intestinal, la perforación y la peritonitis son posibles complicaciones de esta enfermedad. Los cólicos intestinales y las evacuaciones frecuentes, algunas veces dolorosas, pueden dar lugar a que el paciente se encuentre en un estado ansioso y deprimido.


Para descartar la presencia de cualquier microorganismo bacteriano o amebiano se efectúa un examen de la muestra de heces. Los niveles de leucocitos y la velocidad de sedimentación globular están elevados por la inflamación crónica. Suele haber pérdida de electrolitos y proteínas por la diarrea crónica, la disfunción hepática y la malabsorción. 


La endoscopia y el enema con bario ayudan a diferenciar la colitis ulcerativa de otras enfermedades del colon con síntomas similares. La biopsia tomada durante la sigmoidoscopia y la colonoscopia muestra casi siempre células anormales. Suele usarse también la tomografía de coherencia óptica para diferenciar esta enfermedad de la enfermedad de Crohn.


Suelen prescribirse medicamentos para el tratamiento similares a los de la enfermedad de Crohn. Se considera la operación para el sangrado excesivo, síntomas graves, perforación o megacolon tóxico. Es importante para el tratamiento de esta enfermedad evitar alimentos que producen gas o diarrea, alimentos ricos en fibra, cafeína, alimentos condimentados y lácteos. 


Williams LS, Hopper PD. Cuidados de enfermería de pacientes con trastornos gastrointestinales inferiores. En: Williams LS, directora. Enfermería Medicoquirúrgica. 3ª ed. Mexico: McGraw-Hill; 2009. p. 726-731.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

En esta bibliografía hablaré también sobre el trabajo de campo pero en este caso sobre la enfermedad de Crohn.

La enfermerdad de Crohn es una respuesta inflamatoria de tipo granulomatosa recurrente que puede afectar a cualquier zona del tracto gastrointestinal desde la boca hasta el ano. En cerca de un 30% de las personas con la enfermedad, las lesiones se limitan al intestino delgado; en un 30% afecta solo al intestino delgado y al intestino grueso. Esta enfermedad progresa en forma lenta e implacable y a menudo puede ser discapacitante. Por lo general afecta a personas de entre 20 y 30 años, con un leve predominio en las mujeres.

Una de sus características son las lesiones granulomatosas bien delimitadas rodeadas de mucosa de aspecto normal. En caso de lesiones múltiples, se habla de lesiones salteadas pues las lesiones se intercalan entre segmentos de intestino de aspecto normal. En caso de lesiones múltiples, se habla de lesiones salteadas pues las lesiones se intercalan entre segmentos de intestino de aspecto normal. Afecta a todas las capas del intestino, pero en mayor grado a la submucosa. La superficie del intestino inflamado suele tener un aspecto característico debido al desarrollo de fisuras y grietas rodeadas por zonas de edema submucoso. Las capas de músculo liso de la pared intestinal por lo general están relativamente sanas, y la capa submucosa presenta cambios inflamatorios y fibróticos acentuados. Tras un tiempo, la pared abdominal se vuelve gruesa e inflexible, comparable con un caño de plomo o una manguera de caucho. El mesenterio adyacente puede estar inflamado, y los ganglios y canales linfáticos regionales agrandados.

El curso clínico de la enfermedad de Crohn es variable, a menudo hay períodos de exacerbaciones y remisiones, y los síntomas están en relación con la ubicación de la lesión. Los principales síntomas son diarrea intermitente, dolor cólico, pérdida de peso, alteraciones de los líquidos y electrólitos, malestar general y fiebre baja. La capa submucosa está afectada en mayor medida que la capa mucosa, por eso la diarrea sanguinolenta es menos importante que en la colitis ulcerosa. Es frecuente la ulceración de la piel perianal, en gran medida debido a la gravedad de la diarrea. La superficie de absorción del intestino puede estar alterada; puede haber deficiencias nutricionales, relacionadas con el segmento específico del intestino comprometido. Una de las principales manifestaciones de la enfermedad de Crohn en los niños es el retardo del crecimiento y del desarrollo físico.


Entre las complicaciones se incluyen la formación de fístulas y abscesos abdominales y la obstrucción intestinal. Las fístulas son comunicaciones tubulares que conectan distintos sitios del tracto gastrointestinal. Pueden desarrollarse también entre otros sitios, incluidas la vejiga, la vagina, la uretra y la piel. Las fístulas perineales originadas en el íleon son bastante comunes. En caso de fístulas entre segmentos del tracto gastrointestinal puede haber malabsorción, síndromes de sobrecrecimiento bacteriano y diarrea. También pueden infectarse y formar abscesos.

Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porth CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. p 898-899.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

 Esta octava bibliografía será de nuevo sobre el trabajo de campo pero en esto caso hablaré específicamente de las pruebas diagnósticas y el tratamiento de la enfermedad de Crohn.

Para inspeccionar la mucosa intestinal y para detectar los cambios característicos de la EII se procede a realizar una sigmoidoscopia, una colonoscopia o una serie radiografica superior e inferior. Los estudios radiológicos contribuyen de manera sustancial al diagnostico de la enfermedad del crohn.
El diagnóstico requiere una anamnesis completa y un examen físico minucioso. La sigmoidoscopia se utiliza para visualizar en forma directa las zonas afectadas y obtener muestras para biopsia. Se debe descartar la posibilidad de una infección como causa del trastorno, por medio del cultivo y de la búsqueda de huevos y parásitos en el examen de muestras de heces frescas. En los casos en que se sospecha la enfermedad de crohn, las radiografías con contraste permiten determinar el grado de compromiso del intestino delgado y establecer la presencia de fístulas y su naturaleza. La tomografía computerizada se puede utilizar para detectar una masa inflamatoria o un absceso.

Entre las pruebas de laboratorio destinadas a diferenciar la EII y a identificar sus efectos y complicaciones se cuentan la detección de sangre y moco en heces y los cultivos de heces, destinados a descartar causas infecciosas de la infamación y la diarrea. El hemograma completo con hemoglobina y hematocrito muestra anemia debida a la inflamación crónica, pérdida de sangre y malnutrición y leucocitosis, debida a la inflamación y a la posible formación de abscesos.

TRATAMIENTO

El tratamiento inicial es casi siempre con medicamentos. No existe una “cura” para la enfermedad de Crohn; sin embargo, la terapia médica con uno o más fármacos proporciona un medio para tratar la enfermedad en su etapa temprana y aliviar los síntomas. Los fármacos que se recetan más comúnmente son corticoesteroides, como prednisona y metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios.

Otros fármacos usados en ocasiones incluyen 6-mercaptopurina y azatioprina, que son inmunodepresores. El metronidazol, un antibiótico con efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que tienen una enfermedad anal.

En los casos más avanzados o complicados de la enfermedad de Crohn, puede recomendarse la cirugía. La cirugía de emergencia es necesaria a veces cuando se presentan complicaciones con la enfermedad de Crohn, tales como una perforación del intestino, obstrucción (bloqueo) del intestino o hemorragia considerable. Otras señales menos urgentes de la necesidad de cirugía pueden incluir la formación de abscesos, fístulas (comunicaciones anormales del intestino), enfermedad anal grave o persistencia de la enfermedad a pesar del tratamiento adecuado con fármacos.

No todos los pacientes que tienen estas u otras complicaciones necesitan cirugía.


Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM, editor.Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual Moderno, 2010. p. 686-690.

Bibliografía 8

En la octava semana de clase voy hablar sobre el trabajo de campo, es decir, de la colitis ulcerosa en mi caso. Por lo tanto voy a explicar en qué consiste, el diagnóstico y el tratamiento de ésta.

COLITIS ULCEROSA  

La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no específico del colon. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de incidencia entre los 20 y los 25 años. A diferencia de la enfermedad de Crohn, que puede afectar diversas zonas del tracto gastrointestinal, la colitis ulcerosa se limita al recto y al colon. Suele comenzar en el recto, se disemina en dirección proximal y compromete sobre todo la capa mucosa, aunque también puede extenderse a la capa submucosa. La extensión proximal de la enfermedad es variable. Puede afectar solo al recto (proctitis ulcerosa), al recto y al colon sigmoide (proctosigmoiditis) o a todo el colon (pancolitis).

Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkühn en la base de la capa mucosa son características de la enfermedad. El proceso inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que luego supuras y formas abcesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias pueden volverse necróticas y ulcerarse. Las ulceraciones suelen ser superficiales, pero a menudo se extienden y producen grandes zonas de denudación. Se produce un engrosamiento de la pared intestal en respuesta de los episodios repetidos de colitis.

La diarrea, que es la manifestación característica de la colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Las heces contienen sangre y moco. Otras de las manifestaciones que pueden darse son: calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la debilidad, anorexia y fatiga.

Puede haber tres tipos de colitis: crónica leve, crónica intermitente y aguda fulminante. La más frecuente es la crónica leve.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la colitis ulcerosa es basa en la anamnesis y en el examen físico y se confirma con una proctosigmoidoscopia.

El tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas. Incluye medidas para controlar las manifestaciones agudas y prevenir las recurrencias. Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden controlarlos evitando la cafeína, la lactosa, los elementos muy condimentados y los que producen gases. Los suplementos de fibras se pueden usar para disminuir la diarrea y los síntomas rectales.

Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la colitis ulcerosa son similares a los que se emplean a el tratamiento de la enfermedad de Crohn. Entre ellos se incluyen los compuestos de 5-ASA irreabsorbibles (como la mesalamina y la olsalazina). Los corticosteroides se utilizan en forma selectiva para disminuir la respuesta inflamatoria aguda. Muchos de estos medicamentos se pueden administrar en forma de supositorios o en enema. Las personas con colitis grave pueden ser tratadas por inmunosupresores, como la ciclosporina.


En los pacientes con colitis ulcerosa que no responden al tratamiento conservador, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección de recto y del colon completo) con la creación de una ileostomía o una anastomosis ileonal.

Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. p.899-900.


Bibliografía 8

            Esta semana nos toca hablar sobre otra parte del trabajo de campo en este caso me voy a centrar en la epidemiología ya que me parece que es un tema interesante que nos puede aportar información tanto de la prevalencia como de la incidencia de la enfermedad de Crohn y de la colitis ulcerosa.

 Los epidemiólogos han demostrado que en la enfermedad de Crohn la tasa de incidencia es aproximadamente de 1 a 10 casos por cada 100.000 personas y el último estudio realizado en España mostró una incidencia de 6 casos por 100.000 personas.  Hay que decir, que las tasas de incidencia han aumentado de forma significativa desde que esta enfermedad se describió por primera vez y que el inicio de estas enfermedades es más frecuente en pacientes de entre 15 y 30 años de edad y la afección es similar en ambos géneros.2

Por otra parte, recalcar, que aparece un segundo pico de incidencia entre los 55 y 65 años y que se ha visto una cierta asociación de la enfermedad con las zonas urbanas respecto de las zonas rurales. 2

Algo llamativo que hemos observado es  que los judíos de origen europeo tienen un riesgo de desarrollar las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) 5 veces mayor que el resto de la población, se debe a los factores ambientales.2

También, existen  otros factores que aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad. El tabaco (se considera un factor de riesgo para la enfermedad), diversos medicamentos (algunos brotes se han puesto en relación con el uso de paracetamol y otros analgésicos no narcóticos), factores fisiológicos (la aparición está asociada con los anticuerpos anti- Saccharomyces cerevisiae “ASCA”), factores genéticos (se ha identificado el gen NOD 2/ CARD 15 en el cromosoma 16 implicado en la aparición de la enfermedad del Crohn), etc  1

Por lo que respecta a la colitis ulcerosa, el índice de mortalidad se ha desplomado en los últimos  10-20 años, en general se ha observado que la mayor parte de esta mortalidad se debe a la perforación, el 6% lo relacionaremos con la colectomía y las distintas complicaciones que aparecen en la enfermedad lo relacionaremos con el 4% de las muertes.1

Es de especial relevancia, saber que si la colitis afecta al colon izquierdo, el pronóstico de la enfermedad empeora, además, decir que existe una agregación familiar, aproximadamente el 20% de los individuos tiene otro familiar afectado.1

Ponemos, aquí, punto y final, a la exposición destacando que si nosotros conocemos cual es la prevalencia de la enfermedad nos va ayudar a saber hacia donde tienen que ir dirigidos los servicios de salud y para  elaborar las distintas medidas preventivas.

1.Gómez C, Huidobro A, Kallmeyer A, Balaguer O, Barreda AC, Darwich E, et al. Digestivo y Cirugía General. En: Álvarez F, director. Manual CTO de medicina y cirugía. 7ª ed. Madrid: CTO Medicina; 2007. p. 282-285.


2. Fresenius kabi. Dossier Enfermedad de Crohn. Patologías [en línea] 2010[fecha de acceso 6 de noviembre de 2015]; 1-8. Disponible en http://www.fresenius-kabi.es/nutricionenteral/pdf/patologias/patologia_Crohn.pdf