viernes, 6 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

 Esta octava bibliografía será de nuevo sobre el trabajo de campo pero en esto caso hablaré específicamente de las pruebas diagnósticas y el tratamiento de la enfermedad de Crohn.

Para inspeccionar la mucosa intestinal y para detectar los cambios característicos de la EII se procede a realizar una sigmoidoscopia, una colonoscopia o una serie radiografica superior e inferior. Los estudios radiológicos contribuyen de manera sustancial al diagnostico de la enfermedad del crohn.
El diagnóstico requiere una anamnesis completa y un examen físico minucioso. La sigmoidoscopia se utiliza para visualizar en forma directa las zonas afectadas y obtener muestras para biopsia. Se debe descartar la posibilidad de una infección como causa del trastorno, por medio del cultivo y de la búsqueda de huevos y parásitos en el examen de muestras de heces frescas. En los casos en que se sospecha la enfermedad de crohn, las radiografías con contraste permiten determinar el grado de compromiso del intestino delgado y establecer la presencia de fístulas y su naturaleza. La tomografía computerizada se puede utilizar para detectar una masa inflamatoria o un absceso.

Entre las pruebas de laboratorio destinadas a diferenciar la EII y a identificar sus efectos y complicaciones se cuentan la detección de sangre y moco en heces y los cultivos de heces, destinados a descartar causas infecciosas de la infamación y la diarrea. El hemograma completo con hemoglobina y hematocrito muestra anemia debida a la inflamación crónica, pérdida de sangre y malnutrición y leucocitosis, debida a la inflamación y a la posible formación de abscesos.

TRATAMIENTO

El tratamiento inicial es casi siempre con medicamentos. No existe una “cura” para la enfermedad de Crohn; sin embargo, la terapia médica con uno o más fármacos proporciona un medio para tratar la enfermedad en su etapa temprana y aliviar los síntomas. Los fármacos que se recetan más comúnmente son corticoesteroides, como prednisona y metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios.

Otros fármacos usados en ocasiones incluyen 6-mercaptopurina y azatioprina, que son inmunodepresores. El metronidazol, un antibiótico con efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que tienen una enfermedad anal.

En los casos más avanzados o complicados de la enfermedad de Crohn, puede recomendarse la cirugía. La cirugía de emergencia es necesaria a veces cuando se presentan complicaciones con la enfermedad de Crohn, tales como una perforación del intestino, obstrucción (bloqueo) del intestino o hemorragia considerable. Otras señales menos urgentes de la necesidad de cirugía pueden incluir la formación de abscesos, fístulas (comunicaciones anormales del intestino), enfermedad anal grave o persistencia de la enfermedad a pesar del tratamiento adecuado con fármacos.

No todos los pacientes que tienen estas u otras complicaciones necesitan cirugía.


Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM, editor.Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual Moderno, 2010. p. 686-690.

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