Esta octava
bibliografía será de nuevo sobre el trabajo de campo pero en esto caso hablaré específicamente
de las pruebas diagnósticas y el tratamiento de la enfermedad de Crohn.
Para
inspeccionar la mucosa intestinal y para detectar los cambios característicos de
la EII se procede a realizar una sigmoidoscopia, una colonoscopia o una serie
radiografica superior e inferior. Los estudios radiológicos contribuyen de
manera sustancial al diagnostico de la enfermedad del crohn.
El diagnóstico
requiere una anamnesis completa y un examen físico minucioso. La sigmoidoscopia
se utiliza para visualizar en forma directa las zonas afectadas y obtener
muestras para biopsia. Se debe descartar la posibilidad de una infección como
causa del trastorno, por medio del cultivo y de la búsqueda de huevos y
parásitos en el examen de muestras de heces frescas. En los casos en que se
sospecha la enfermedad de crohn, las radiografías con contraste permiten
determinar el grado de compromiso del intestino delgado y establecer la
presencia de fístulas y su naturaleza. La tomografía computerizada se puede
utilizar para detectar una masa inflamatoria o un absceso.
Entre las
pruebas de laboratorio destinadas a diferenciar la EII y a identificar sus
efectos y complicaciones se cuentan la detección de sangre y moco en heces y
los cultivos de heces, destinados a descartar causas infecciosas de la
infamación y la diarrea. El hemograma completo con hemoglobina y hematocrito
muestra anemia debida a la inflamación crónica, pérdida de sangre y
malnutrición y leucocitosis, debida a la inflamación y a la posible formación
de abscesos.
TRATAMIENTO
El tratamiento inicial es casi siempre
con medicamentos. No existe una “cura” para la enfermedad de Crohn; sin
embargo, la terapia médica con uno o más fármacos proporciona un medio para
tratar la enfermedad en su etapa temprana y aliviar los síntomas. Los fármacos
que se recetan más comúnmente son corticoesteroides, como prednisona y
metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios.
Otros fármacos usados en ocasiones incluyen 6-mercaptopurina y
azatioprina, que son inmunodepresores. El metronidazol, un antibiótico con
efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que
tienen una enfermedad anal.
En los casos más avanzados o complicados de la enfermedad de Crohn,
puede recomendarse la cirugía. La cirugía de emergencia es necesaria a veces
cuando se presentan complicaciones con la enfermedad de Crohn, tales como una
perforación del intestino, obstrucción (bloqueo) del intestino o hemorragia
considerable. Otras señales menos urgentes de la necesidad de cirugía pueden
incluir la formación de abscesos, fístulas (comunicaciones anormales del
intestino), enfermedad anal grave o persistencia de la enfermedad a pesar del
tratamiento adecuado con fármacos.
No todos los pacientes que tienen estas u otras complicaciones
necesitan cirugía.
Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM,
editor.Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual
Moderno, 2010. p. 686-690.
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