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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bibliografía 10

En esta última bibliografía voy a hablar sobre la asistencia de enfermería al paciente que tiene una ileostomía ya que en la última práctica tratamos este tema y me parece interesante para saber como abordar este problema en un futuro.

Dada la posible pérdida de líquido a través del drenaje, es importante registrar estas cantidades como eliminación de líquido.

Valorar la piel periostosmal: la piel que rodea el estoma debe mantenerse limpia, de color rosado y sin irritación, exantema, inflamación o excoriaciones. Puede haber complicaciones cutáneas por irritación o hipersensibilidad al dispositivo, excoriación o infección por Candida Albicans, un agente fúngico.

Proteger la piel periostomal de las enzimas y las sales biliares que afluyen a través de la ileostomía. Es esencial usar una barrera cutánea sobre la bolsa. La bolsa se debe cambiar si hay extravasación o si el paciente refiere quemazón o picor. Las enzimas o sales biliares que normalmente se reabsorben en el intestino grueso son irritantes para la piel. La excoriación de la piel que rodea el estoma perjudica a la primera línea de defensa contra los microorganismos y puede interferir con el adecuado cierre de la bolsa y con la prevención de la extravasación.

Notificar al médico los siguientes hallazgos anómalos:
  • Dermatitis alérgica o de contacto: puede producirse exantema por contacto con el drenaje fecal o por sensibilidad a la bolsa, la pasta, la cinta adhesiva o el sellador.
  • Áreas ulceradas purulentas alrededor del estoma. La rotura de la barrera protectora favorece la penetración de bacterias.
  • Exantema rojizo, irregular y  puriginoso o un área blanquecina. Es manifestación de infección por Candida albicans.
  • Área abultada alrededor del estoma. Puede ser indicación de herniación, debida a protrusión de asas intestinales a través de la pared abdominal.

Se debe aplicar pomada protectora sobre el área perirrectal de pacientes con reservorios y anastomosis ileoanales. Se protege así la piel de las heces iniciales. Las deposiciones son más densas y menos frecuentes cada vez, por lo que el paciente experimenta menos irritación.

Entre las competencias de las enfermeras también se encuentra la educación sanitaria del paciente y la familia como puede ser enseñarle a la familia y al paciente como manejar la bolsa de la ostomía, como afeitar el vello periostomal, enseñar a valorar el estoma y la zona periostomal en cada cambio de bolsa, destacar la importancia de una adecuada ingesta de liquidos y sales e informar de las técnicas de autocuidado. Los familiares y el paciente deben analizar manifestaciones de desequilibrio liquido-electrolítico como puede ser sed extrema, sequedad de la piel o la mucosa oral, disminución de la excreción urinaria, debilidad, fatiga, calambres musculares, calambres abdominales, nauseas, vómitos, disnea, hipotensión ortostática.

También deben de notificar al médico cualquier aspecto anómalo del estoma como puede ser: estrechamiento de la luz del estoma (indica estenosis y afecta a la eliminación fecal), laceraciones o cortes en el estoma (el estoma no está inervado, por lo que puede haber lesiones indoloras), separación del estoma de la superficie abdominal que puede requerir reparación quirúrgica.


LeMone P, Burken K.Respuestas a la alteración de la eliminación intestinal. En: Clares JA, director. Enfermería Médico Quirúrgica. Pensamiento crítico en la asistencia del paciente. Vol 1. 4ª ed. Madrid: Pearson; 2009. p 788-790

sábado, 14 de noviembre de 2015

Bibliografía 9

En esta novena bibliografía hablaré sobre el último tema que dimos en clase teórica, el VIH. Concretamente hablaré sobre las manifestaciones clínicas del virus, el diagnóstico y algunas pruebas para su determinación.

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (de la familia Retroviridae), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). El virión es esférico, dotado de una envoltura y con una cápside proteica. Su genoma es una cadena de ARN monocatenario que debe copiarse provisionalmente al ADN para poder multiplicarse e integrarse en el genoma de la célula que infecta. Los antígenos proteicos de la envoltura exterior se acoplan de forma específica con proteínas de la membrana de las células infectables, especialmente de los linfocitos T CD4.

Las manifestaciones clínicas se extienden desde un síndrome agudo que se presenta en asociación con la infección primaria pasando por un estado asintomático prologando hasta la fase de enfermedad avanzada. Es preferible considerar que la enfermedad por el VIH comienza en el momento de la infección primaria y que va pasando a través de diferentes estadios. La repleción activa del virus y el deterioro inmunitario progresivo son fenómenos que ocurren en la mayoría de los pacientes a lo largo de toda la evolución del proceso. A excepción de los individuos que no progresan a largo plazo, la enfermedad avanza de forma incluso durante el estado de latencia clínica.

El diagnóstico por infección del VIH se basa en la demostración de los anticuerpos anti-VIH, en la detección directa del VIH o de alguno de sus componentes, o en ambos. La prueba convencional de detección sistemática del VIH es la prueba de enzimoinmunoanálisis de adsroción (ELISA).

La estrecha relación que existe entre las manifestaciones clínicas de la infección por el VIH y el recuento de linfocitos T CD4+ ha hecho de la determinación de este último parámetro un elemento básico para valorar a individuos con infección por el VIH. El descubrimiento del virus como la causa del sida dio lugar al desarrollo de pruebas sensibles que permiten vigilar la cantidad de VIH en sangre. Junto con los datos sobre las concentraciones séricas o plasmáticas del RNA del VIH, las cifras de linfocitos T CD4+ se convierten en un valioso grupo de datos para determinar el pronóstico y vigilar la respuesta al tratamiento.

La prueba de confirmación más usada es la inmunotransferencia. Su ventaja estriba en que múltiples antígenos del VIH de peso molecular diferente y bien caracterizado despiertan la producción de anticuerpos específicos, tales antígenos pueden separarse basándose en su peso molecular y los anticuerpos frente a cada uno de ellos se pueden detectar en forma de bandas separadas mediante inmunotransferencia.

Las pruebas de resistencia al VIH se pueden llevar a cabo mediante determinaciones del genotipo o del fenotipo. En las pruebas genotípicas se comparan los análisis de secuencias de los genomas de los VIH obtenidos de los pacientes con las secuencias del virus que tienen perfiles de resistencia conocidos. Las pruebas fenotípicas consisten en comparar el crecimiento in vivo de cepas procedentes del paciente con el crecimiento de las cepas de referencia de los virus en presencia o ausencia de diferentes fármacos antirretrovirales.

Otras pruebas que podrían servir como posibles marcadores de la actividad de la enfermedad por el VIH se encuentra el cultivo cuantitativo del VIH cooperante para la replicación a partir del plasma, las células mononucleares de sangre periférica o los linfocitos T CD4+ en reposo.


Fauci, Braunwald, Kasper, Hauser,Longo, Jameson et al. Enfermedad por el virus de la inmunodeficiencia humana: SIDA y procesos relacionados. En: Harrison,director. Principios de medicina interna. Vol 1. 18ª ed. Barcelona: McGrawHill; 2012.p. 1538-1542

viernes, 6 de noviembre de 2015

Bibliografía 8

 Esta octava bibliografía será de nuevo sobre el trabajo de campo pero en esto caso hablaré específicamente de las pruebas diagnósticas y el tratamiento de la enfermedad de Crohn.

Para inspeccionar la mucosa intestinal y para detectar los cambios característicos de la EII se procede a realizar una sigmoidoscopia, una colonoscopia o una serie radiografica superior e inferior. Los estudios radiológicos contribuyen de manera sustancial al diagnostico de la enfermedad del crohn.
El diagnóstico requiere una anamnesis completa y un examen físico minucioso. La sigmoidoscopia se utiliza para visualizar en forma directa las zonas afectadas y obtener muestras para biopsia. Se debe descartar la posibilidad de una infección como causa del trastorno, por medio del cultivo y de la búsqueda de huevos y parásitos en el examen de muestras de heces frescas. En los casos en que se sospecha la enfermedad de crohn, las radiografías con contraste permiten determinar el grado de compromiso del intestino delgado y establecer la presencia de fístulas y su naturaleza. La tomografía computerizada se puede utilizar para detectar una masa inflamatoria o un absceso.

Entre las pruebas de laboratorio destinadas a diferenciar la EII y a identificar sus efectos y complicaciones se cuentan la detección de sangre y moco en heces y los cultivos de heces, destinados a descartar causas infecciosas de la infamación y la diarrea. El hemograma completo con hemoglobina y hematocrito muestra anemia debida a la inflamación crónica, pérdida de sangre y malnutrición y leucocitosis, debida a la inflamación y a la posible formación de abscesos.

TRATAMIENTO

El tratamiento inicial es casi siempre con medicamentos. No existe una “cura” para la enfermedad de Crohn; sin embargo, la terapia médica con uno o más fármacos proporciona un medio para tratar la enfermedad en su etapa temprana y aliviar los síntomas. Los fármacos que se recetan más comúnmente son corticoesteroides, como prednisona y metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios.

Otros fármacos usados en ocasiones incluyen 6-mercaptopurina y azatioprina, que son inmunodepresores. El metronidazol, un antibiótico con efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que tienen una enfermedad anal.

En los casos más avanzados o complicados de la enfermedad de Crohn, puede recomendarse la cirugía. La cirugía de emergencia es necesaria a veces cuando se presentan complicaciones con la enfermedad de Crohn, tales como una perforación del intestino, obstrucción (bloqueo) del intestino o hemorragia considerable. Otras señales menos urgentes de la necesidad de cirugía pueden incluir la formación de abscesos, fístulas (comunicaciones anormales del intestino), enfermedad anal grave o persistencia de la enfermedad a pesar del tratamiento adecuado con fármacos.

No todos los pacientes que tienen estas u otras complicaciones necesitan cirugía.


Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM, editor.Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual Moderno, 2010. p. 686-690.

viernes, 30 de octubre de 2015

Bibliografía 7

Ya que esta semana hemos estudiado las enfermedades de la piel, voy a hablar de una que me ha parecido muy interesante como es la psoriasis y los tipos que hay. 

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria, crónica, hiperproliferativa, inducida y sostenida por linfocitos T, de causa desconocida, caracterizada por placas eritemato-escamosas de formas y tamaños variables, que con relativa frecuencia involucra el sistema muscoloesquelético. En su patogénesis se acepta que existe una clara predisposición genética, que hay una desregulación en los mecanismos inmunológicos locales y que intervienen diversos factores que la agravan o la mejoran.

Las lesiones de la psoriasis se inician como pápulas en cuya superficie hay escama. La enfermedad puede conservar esta morfología papulosa o bien, al crecer y confluir dichas pápulas se forman las placas, que toman un aspecto eritematoso e infiltrado, con escama gruesa, adherente, micácea y más o menos abundante. Por lo general son ovalares y circulares, pero pueden llegar a ser lineales. Presentan diversos tamaños, usualmente de varios centímetros, al grado que en ocasiones pueden involucrar un segmento corporal, o la totalidad de la piel.

La topografía usual o más frecuente es en la piel cabelluda y las salientes óseas, como los codos y las rodillas. No obstante, la disposición de las lesiones es muy variable.

TIPOS DE PSORIASIS:
  • Psoriasis en placa: también llamada vulgaris es la forma más frecuente, muy común en el adulto.
  • Psoriasis guttata (en gotas): se caracteriza por pápulas de 2 a 10 mm, circulares, en gran número y que surgen de manera súbita. Es la más común en los niños y con frecuencia está asociada con infección faríngea por Strptococcus pyogenes.
  • Psoriasis de las pequeñas placas o numular: al principio adopta la misma forma que la guttata pero se diferencia en que no surge súbitamente.
  • Psoriasis inversa: las lesiones se sitúan en los pliegues de la flexión, como las axilas, ingles. No se observa escama o es mínima y es obligatorio efectuar la biopsia al paciente.
  • Psoriasis facial: es característica de los niños. Se presenta en ausencia de psoriasis en el resto del cuerpo y puede permanecer así por meses.
  • Psoriasis postulosa: La psoriasis pustulosa es una complicación grave y poco habitual, en la que aparecen pústulas estériles (granos de pus no infecciosos) sobre las placas. Hay una forma localizada normalmente en manos y en pies, y otra generalizada. La generalizada, muy poco frecuente, también es grave y suele requerir ingreso hospitalario.
  • Psoriasis congénita: es excepcional y para establecer su diagnostico se requiere un buen estudio histopatológico ya que algunas enfermedades pueden ser semejantes.
  • Psoriasis de la zona del pañal: es muy rara y también existe el riesgo de una mala interpretación.
  • Psoriasis ungueal: la afectación ungueal es muy variable pudiendo asociarse a cualquier tipo de psoriasis.
  • Psoriasis rupiácea o rupioide: en la que se generan grandes escamas.

Magaña García M, Magaña Lozano M. Enfermedades eritemato-escamosas y pápulo-escamosas. En Magaña García M director. Dermatología. 1ªed. México: Médica Panamericana;2010.p.215-221

sábado, 24 de octubre de 2015

Bibliografía 6



El cáncer de mama es la neoplasia maligna más frecuente en el sexo femenino siendo en España la primera causa de mortalidad por cáncer en la mujer. Su incidencia aumenta con el nivel económico diagnosticándose más de la mitad de los casos en los países desarrollados.

La patogénesis molecular del cáncer de mama involucra una serie de alteraciones genéticas de la célula epitelial de la mama que resulta en células somáticas malignas agresivas. El proceso puede ser iniciado por una variedad de carcinógenos y puede ser promovido por varios factores ambientales y fisiológicos. 

FACTORES DE RIESGO


Edad: la máxima frecuencia de cáncer de mama se sitúa entre los 50-60 años aumentando la incidencia de manera gradual a partir de los 30.


Antecedentes de patología mamaria: riesgo mayor en las lesiones proliferativas con atipia.

Historial personal y familiar: una historia previa personal de carcinoma in situ o invasor aumenta el riesgo de cáncer en la mama homo y contralateral. La historia familiar de cáncer de mama es un importante factor de riesgo que varía dependiendo de si es familia de primer grado, periodo menstrual y de si la enfermedad es bilateral.

Factores genéticos: está relacionado con la mutación de los genes BRCA1 y  BRCA2.La mutación del gen p53 está vinculado a la mayor incidencia de cáncer de mama.

Factores hormonales y reproductivos: la exposición prolongada a estrógenos aumenta el riesgo de cáncer así como la menarquía temprana antes de los 12 años. La menopausia tardía duplica el riesgo y ciclos largos e irregulares están relacionados con un menor riesgo. La lactancia materna ejerce un efecto protector.

Hormonas exógenas: algunos estudios demuestran una correlación dosis-dependiente entre el cáncer de mama y la administración de estrógenos como terapia sustitutiva a largo plazo en mujeres potmenopaúsicas. Los anticonceptivos hormonales no se implican de forma clara en la patogenia de este cáncer.

Dieta: la obesidad en pacientes postmenopaúsicas aumentas el riesgo. En algunos casos se relaciona la ingesta de alcohol con desarrollo del cáncer y la relación con el tabaco y la cafeína es controvertida. Una dieta baja en grasas, con limitado consumo de alcohol y con un adecuado control del peso corporal ha demostrado igualmente que reduce las recaídas.

Ejercicio físico: previene el cáncer de mama en mujeres sanas y la recaída en mujeres con cáncer de mama previo.

Radiaciones: existe una relación entre el cáncer y la exposición excesiva antes de los 40 años.

Signos y síntomas: la clínica más habitual es la incidencia de una masa palpable indolora. Puede añadirse dolor, secreción por el pezón y retracciones de la piel. 

Manifestaciones sistémicas: menos del 10% de las pacientes presentan metástasis en el momento del diagnostico, siendo más frecuente su aparición a lo largo de la evolución.

Para realizar el diagnostico se realiza una autoexploración, mamografía, ecografía (prueba complementaria a la mamografía para diferencias lesiones solidas de quísticas), termografía, resonancia magnética, procedimientos invasivos (biopsia), procedimientos invasivos en la axila y estudio de extensión (para descartar metástasis).

Adansa JC, Morillo E., Bellido Hernandez L., Bratos Lorenzo R., Castro Marcos E., Cruz González F. et al. Cáncer de mama. En: Cruz Hernandez JJ, Rodríguez CA, Morillo E., editores. Oncología Clínica. 5ª ed. Madrid: Aula Médica; 2011. p. 365- 375.

sábado, 17 de octubre de 2015

Bibliografía 5

Esta semana hablaré de nuevo de mi trabajo de campo, pero en este caso en vez de la colitis ulcerosa hablaré sobre la morfología y manifestaciones clínicas de la enfermedad de Crohn.
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica que puede comprometer cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, pero las localizaciones más frecuentes afectadas en el momento de la presentación son el íleon terminal, la válvula ileocecal y el ciego. La presencia de múltiples zonas independientes y bien delimitadas de la enfermedad, que provocan lesiones salteadas, son características de la enfermedad del Crohn y ayuda a distinguirlo de la colitis ulcerosa.
La enfermedad de Crohn puede ocurrir a cualquier edad, pero generalmente se presenta en personas entre los 15 y los 35 años. La causa exacta de la enfermedad de Crohn se desconoce. Es una afección que se presenta cuando el sistema inmunitario del propio cuerpo ataca por error y destruye el tejido corporal sano (trastorno autoinmunitario). Los factores que pueden jugar un papel en el desarrollo de la enfermedad abarcan los genes y los antecedentes familiares (las personas de ascendencia judía están en mayor riesgo), los factores ambientales, tendencia del cuerpo a reqccionar de forma exagerada a bacterias normales en los intestinos y tabaquismo.
Morfología: Las lesiones iniciales son las úlceras aftosas que producen múltiples lesiones con úlceras elongadas orientadas siguiendo el eje largo del intestino. El edema y la pérdida de textura normal de la mucosa son frecuentes, mientras que la conservación de zonas salteadas de la mucosa da lugar a una textura grosera con aspecto de empedrado en el que el tejido enfermo está deprimido por debajo de la mucosa normal. Las fisuras son frecuentes entre los pliegues de la mucosa y pueden llegar hasta zonas profundas. Las características microscópicas de esta enfermedad consisten en abudantes neutrófilos que infiltran y dañan las criptas del epitelio. Los grupos de neutrófilos en la cripta se denominan abscesos críticos y a menudo se asocian a la destrucción de las mismas. La ulceración es frecuente en la enfermedad de Crohn y puede verse una transición brusca entre la mucosa normal y la mucosa ulcerada adyacente. La atrofia mucosa con pérdida de criptas aparece después de años de enfermedad, los granulomas no caseosos una característica fundamental de esta enfermedad, aparecen en el 35% de los casos en zonas de enfermedad activa o en zonas no afectadas o en cualquiera de las capas de la pared intestinal.

Manifestaciones clínicas: son muy variables. En la mayoría de los casos, la enfermedad comienza con crisis intermitentes de una diarrea, fiebre y dolor abdominal. Los periodos de enfermedad activa se interrumpen por periodos asintomáticos que duran entre semanas y meses. La reactivación de la enfermedad se asocia a factores externos como estrés, dieta y tabaquismo.  La anemia ferropénica puede aparecer en personas con enfermedad del colon, mientras que la enfermedad extensa en el intestino delgado provoca la pérdida de proteínas séricas e hipoalbuminemia y malabsorción. También son frecuentes la estenosis fibrosante, las fistulas y las perforaciones y abscesos peritoneales.
Entre las manifestaciones extraintestinales podemos mencionar uveítis, poliartritis migratoria, sacroilitis, eritema nudoso y dedos en palillo de tambor pudiendo aparecer cualquiera de ellos antes de reconocer la enfermedad intestinal.


Kumar V,  Abbas A.K. , Aster J.C. Tubo digestivo. En: Robbins y Cotran, directores. Patología estructural y funcional. 9ªed. Barcelona: Elsevier; 2015. p.798-800.

viernes, 9 de octubre de 2015

Bibliografía 4

 Esta semana voy a hablar del trabajo de campo que en mi caso es sobre la colitis ulcerosa.

La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no específico del colon. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de incidencia entre los 20 y los 25 años. Se limita al recto y al colon. Suele comenzar en el recto, se disemina en dirección proximal y compromete sobre todo la capa mucosa, aunque también puede extenderse a la capa submucosa.

Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkuhn en la base de la capa mucosa son características de la enfermedad. El proceso inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que luego supuran y forman abscesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias pueden volverse necróticas y ulcerarse.

La diarrea, que es la manifestación característica de la colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Puede haber hasta 30 o 40 deposiciones por día. Las heces contienen sangre y moco, ya que la colitis ulcerosa afecta a la capa mucosa del intestino. Puede haber diarrea nocturna, en los casos en que los síntomas diurnos son intensos, como también calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la anorexia, la debilidad y la fatiga.

La enfermedad se divide en 3 tipos: crónica leve, crónica intermitente y aguda fulminante.  La forma más frecuente es la crónica leve, en la que la hemorragia  y la diarrea son leves y los signos sistémicos son mínimos o están ausentes. Esta forma de la enfermedad se puede tratar con métodos conservadores. La forma crónica intermitente se presenta en forma continua a partir del primer episodio. La superficie del colon afectada es mayor que en la forma mas leve y hay mas signos y complicaciones sistémicos. En alrededor del 15% de las personas afectadas, la enfermedad toma un curso mas fulminante, afecta a todo el colon y se manifiesta con diarrea sanguinolenta intensa, fiebre y dolor abdominal agudo.

Una de las complicaciones más temidas de la colitis ulcerosa es el cáncer de colon. En personas que sufren de pancolitis durante por lo menos 10 años, el riesgo de desarrollar cáncer es más de 20 a 30 veces mayor que el de la población en general.

El diagnostico de la colitis ulcerosa se basa en la anamnesis y en el examen físico y se confirma con una proctosignoidoscopia.

El tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas. Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden controlarlos evitando la cafeína, la lactosa (leche), los alimentos muy condimentados y los que producen gases. Los suplementos de fibras se pueden utilizar para disminuir la diarrea y los síntomas rectales.

En los pacientes con colitis ulcerosa que no responden al tratamiento conservador, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección del recto y del colon completo) con la creación de una ileostomía o una anastomosis ileonal.


Porth CM. Trastornos de la función gastrointestinal. En: Porth CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos aires: Médica Panamericana;2010, p 698-701.

sábado, 3 de octubre de 2015

Bibliografía 3

Como esta semana hemos hablado del dolor  he escogido el tema de sus tipos y características  porque me parece interesante profundizar un poco más en este tema.

Del primer tipo de dolor que nos habla este capítulo es del dolor agudo y sus tipos. Este dolor tiene un inicio brusco principalmente debido a un traumatismo, una intervención o a causa de una inflamación. Suele ser temporal, punzante,  localizado y puede tener una duración máxima de 6 meses.  Los 3  tipos de dolor agudo son el dolor somático que se origina en los receptores nerviosos localizado en la piel o cerca de la superficie cutánea, el dolor visceral que se origina en los órganos corporales y suele ser sordo y mal localizado y el dolor referido que se percibe en una zona alejada del dolor del estimulo.

 El dolor crónico es un dolor prolongado que suele durar más de 6 meses y no siempre se asocia a una causa identificable.  Un ejemplo de dolor crónico sería unas migrañas o una persona que sufre un cáncer incurable. Generalmente las personas que sufren este tipo de dolor  no sufren cambios en los signos vitales (taquicardia, aumento de la presión arterial, cambios en la frecuencia respiratoria) porque su organismo se ha adaptado al dolor a diferencia de lo que ocurre a las personas que padecen un dolor agudo. El dolor crónico puede subdividirse en cuatro categorías (dolor agudo recidivante, dolor activo limitado en el tiempo, dolor no maligno crónico y el síndrome del dolor crónico intratable). Los trastornos dolores crónicos más frecuentes suelen ser lumbalgias, neuralgias, cáncer, síndrome del dolor regional completo, hiperalgesias, síndrome del dolor miofascial y dolor crónico postoperatorio.

El dolor intercurrente es un dolor que  superar el dolor basal tratado o sin tratar, temporal y a menudo debilitante siendo necesario en muchas ocasiones aumentar la dosis de analgésicos. Un subtipo de este dolor seria el que es predecible precipitado por un acontecimiento como puede ser toser, es decir, el dolor se experimenta cuando se inicia una actividad. A este subtipo  se llama dolor incidicente.

El dolor central es un dolor asociado a una lesión traumática o patológica del sistema nervioso central. Uno de los tipos más frecuentes es el dolor talámico que es intenso, espontaneo y a menudo continuo.

El dolor fantasma es el dolor percibido por aquellas personas a las que se les ha amputado un miembro. Este tipo de dolor se presenta con mayor frecuencia en las personas que anteriormente a la amputación sufrieron dolor en ese miembro y persiste esa sensación dolorosa.  Se cree que este tipo de dolor se debe al estimulo de los nervios seccionados en la zona de la amputación. El tratamiento para este tipo de dolor es complejo e insatisfactorio.

El dolor psicogénico es aquel que no resulta de una estimulación nociceptiva ni de una alteración neuronal, sino de una causa psíquica o de la intensificación psicogénica de un dolor orgánico, en este último caso la intensidad del dolor es desproporcionada. Este trastorno puede deberse a conflictos interpersonales, una necesidad de apoyarse en otros o un deseo de evitar una situación estresante o traumática.


LeMone P, Burken K. Fisiopatología y patrones de salud. En: Clares JA, director. Enfermería Médico Quirúrgica. Pensamiento crítico en la asistencia del paciente. Vol 1. 4ª ed. Madrid: Pearson; 2009. p 173-175.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bibliografía 2

Ya que esta semana hemos estado hablando sobre el proceso quirúrgico me ha parecido conveniente hablar de la primera de sus partes, el preoperatorio. Así podremos conocer con detalle cómo actuar en esta etapa del proceso y las funciones que acontecen a la enfermera.

El periodo preoperatorio es la etapa de la intervención quirúrgica que se inicia con la decisión de llevar a cabo una intervención quirúrgica y prosigue durante el traslado del paciente hasta el quirófano.

Como podemos leer en este capítulo del libro, de lo primero que nos habla es de la enseñanza preoperatoria ya que se ha comprobado que la información del paciente en relación con el proceso postoperatorio tiene una influencia positiva en su recuperación. El paciente debe de ser informado de todas las técnicas que se le van a realizar así como la hora, la duración de la intervención y las complicaciones que pueden surgir, los ejercicios postoperatorios que tendrá que realizar, la unidad postoperatoria y la ubicación de la familia durante la intervención. También deberá conocer la terapia y el tratamiento que deberá seguir después de la intervención así como el tiempo que tardará en reanudar su vida normal basándonos en cirugías similares y lo más importante, mostrarle el consentimiento informado.

La enfermera debe realizar una evaluación preoperatoria del paciente con el propósito de establecer el plan más adecuado, minimizar los riesgos y disminuir la ansiedad para intentar lograr el mejor curso perioperatorio posible. Entre las cosas que deberá valorar podemos citar algunas como la determinación de los factores de riesgo quirúrgico, los antecedentes personales, enfermedades asociadas y mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico normal.

En el último apartado de este capítulo nos habla de la preparación que hay que realizarle al paciente para la intervención quirúrgica. Entre las funciones de la enfermera en esta parte nos podemos encontrar informarle al paciente que tiene que estar en ayunas unas 12 horas antes de su entrada a quirófano, explicarle los procedimientos de higiene que debe seguir, promover el descanso y el bienestar del paciente. Para preparar el intestino y la vejiga se debe instruir al paciente de vaciar la vejiga justo antes de ir al quirófano y de la administración de los medicamentos preoperatorios. Otra de las cosas más importantes en esta fase es observar el signo de las constantes vitales ya que si son anormales se deberá posponer la intervención y observar la historia clínica para comprobar que se le han realizado las pruebas pertinentes.


Sona C, RN, MSN, CCRN, ACNS, CCNS. Cuidados en el paciente quirúrgico. En: Potter PA, directora. Fundamentos de enfermería. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014. p 1275-1282.

Bibliografía 1

El tema que he seleccionado trata de cómo se realiza la exploración física de la cabeza y el cuello a través de la inspección y la palpación  ya que esta semana en clase hemos estudiado como se realiza  empezando por la cabeza y terminando por los pies.
La exploración física es el examen que se realiza para obtener información sobre el estado de salud del paciente al que se realiza.
Hay que tener en cuenta que tanto la exploración física como la anamnesis, dos componentes fundamentales a la hora de realizar una historia clínica, son los  primeros estudios para detectar cualquier tipo de anomalía ya que la mayoría de los diagnósticos de enfermedades suelen ser clínicos, de ahí su gran importancia.
En este capítulo del libro podemos ver que para realizar la exploración de la cabeza tenemos que fijarnos en la morfología del cráneo, la posición de la cabeza, explorar el estado del pelo y el cuero cabelludo, la simetría de los ojos, la estructura externa de los oídos, la boca al completo examinando labios, encías, dientes y los rasgos faciales. Además del examen del cuello, en el que tenemos que fijarnos en la deglución, pulso carotideo, amplitud de movimiento, posición de la tráquea, el estado de las glándulas. En general, datos clínicos que podemos obtener a simple vista sin necesidad de la utilización instrumental y que son imprescindibles para ayudarnos a valorar el estado de salud del paciente, e incluso, orientarnos a establecer un posible diagnostico junto con el resto de la exploración de otros sistemas.
Uno de los apartados que me parece muy interesante el examen de los rasgos faciales ya que el rostro cambia de acuerdo a las alteraciones psíquicas y físicas que se produzcan en el cuerpo por lo que podemos leer la fatiga, el agotamiento, el malestar y las contracciones de dolor. El aspecto general del rostro y los signos específicos dentro de él pueden llevarnos al diagnóstico de enfermedades.
También podemos encontrar información en este capítulo sobre las posibles enfermedades asociadas a las diferentes anomalías juntos con los sistemas y estructuras que pueden estar afectadas.

Ball JW, Dains JE, Flynn JA, Solomon BS, Stewart RW. Cabeza y cuello. En: Seidel H, director. Guía Seidel de Exploración Física. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014. p. 59-68.