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lunes, 5 de octubre de 2015

Bibliografía 2

En la segunda semana de clase teórica de Enfermería Médico-Quirúrgica I, hemos tratado entre otros temas la inflamación, que es la respuesta protectora natural del cuerpo a cualquier lesión, irritación o cirugía. Esta suele dividirse en dos: aguda, que dura entre unos minutos o varios días, como por ejemplo la respuesta inmediata a un traumatismo (una lesión o cirugía); y crónica, que tiene una duración más prolongada puesto que puede durar de días a años, como por ejemplo la artritis. En este artículo, trataré la primera, la inflamación aguda.

La inflamación aguda
La inflamación aguda es la respuesta temprana (casi inmediata) a la lesión. Típicamente dura poco, aparece antes de que se establezca la respuesta inmunitaria y está destinada a eliminar al agente agresor y limitar la magnitud del daño tisular.

Este proceso de “defensa” natural lleva un mayor torrente sanguíneo al área afectada, lo que produce una acumulación de líquidos. A medida que el cuerpo acumula esta respuesta protectora, los síntomas de la inflamación (signos cardinales) se desarrollan. Estos incluyen: rubor (enrojecimiento de la piel), tumor (hinchazón), dolor y aumento del calor.
Además de los signos cardinales que aparecen en el sitio de la lesión pueden aparecer manifestaciones sistémicas, por ejemplo la fiebre, cuando los mediadores químicos producidos en el sitio inflamado logran acceder al sistema circulatorio.

Las enfermedades inflamatorias se denominan mediante el agregado del sufijo -itis al órgano o sistema afectado. Por ejemplo, apendicitis se refiere a la inflamación del apéndice, y pericarditis a la inflamación del pericardio.



  • Componentes principales
La inflamacion aguda incluye dos componentes principales: la etapa vascular y la etapa celular. A nivel bioquímico los mediadores inflamatorios amplifican la respuesta inicial e influyen en su evolución mediante la regulación de las respuestas vascular y celular posteriores.

    • Etapa vascular
Los cambios vasculares o hemodinámicos asociados con la inflamacion comienzan casi inmediatamente después de la lesión y se manifiestan por una constricción momentánea de los vasos sanguíneos de pequeño calibre presentes en el área. Esta vasoconstricción es seguida con rapidez por la vasodilatación de las arteriolas y las vénulas que irrigan la zona. Como resultado, el área se congestiona y eso causa el rubor (eritema) y el calor asociado con la inflamación aguda. Además, se produce un aumento de la permeabilidad capilar que determina que el líquido pase a los tejidos con el fin de diluir al agente agresor; esto produce tumefacción (es decir, edema), dolor y deterioro de la función. 

Según la gravedad de la lesión los cambios vasculares que aparecen son:
1. Respuesta transitoria inmediata (lesiones menores).
2. Respuesta sostenida inmediata (lesiones más graves), continúa durante varios días y lesiona los vasos presentes en el área.
3. Respuesta hemodinámica retrasada, que incluye un aumento de la permeabilidad capilar que aparece de 4 a 24 horas después de la lesión. Generalmente, con este tipo se corresponden las lesiones por radiación, como las quemaduras solares.


  •  Etapa celular
La etapa celular de la inflamación aguda se caracteriza por la movilización de leucocitos hacia el área de lesión, en concreto granulocitos y monocitos. 

Granulocitos: los granulocitos son identificables debido a sus gránulos citoplasmáticos característicos. Se dividen en tres tipos: neutrófilos, eosinófilos y basófilos. 
  • El neutrófilo es el primer fagocito que llega al sitio de la inflamación, por lo general dentro de los 90 minutos de producida la lesión. Sus gránulos citoplasmáticos no se tiñen y siguen siendo de un color neutro, contienen enzimas y otras sustancias antibacterianas que se utilizan para la destrucción y la degradación de las partículas internalizadas. El número de neutrófilos suele aumentar mucho durante el proceso inflamatorio, en especial en las infecciones bacterianas, pero al tener una vida media de 10 horas deben ser reemplazados de forma constante, un fénomeno denominado leucocitosis. 
  • Los gránulos de los basófilos, que se tiñen de azul, contienen histamina y otros mediadores bioactivos de la inflamación. Los basófilos participan en la producción de los síntomas asociados con la inflamación y las reacciones alérgicas.
  • Los gránulos citoplasmáticos de los eosinófilos se tiñen de rojo, los cuales aumentan en la sangre durante las reacciones alérgicas y las infecciones parasitarias. Cabe destacar que contienen una proteína que es muy tóxica para los parásitos grandes que no pueden ser fagocitados.
Monocitos: son los glóbulos blancos de mayor tamaño y su vida media dura de tres a cuatro veces más que la de los granulocitos. Estos fagocitos de larga vida ayudan a destruir al agente causal, contribuyen al proceso de señalización de la inmunidad específica y sirven para resolver el proceso inflamatorio. Además, los monocitos que migran en cantidades aumentadas a los tejidos en respuesta a los estímulos inflamatorios maduran hasta convertirse en macrófagos.


Además, también se requiere la liberación de mediadores químicos a partir de células centinela (mastocitos y macrófagos).

Mastocitos: son especialmente prevalentes en las superficies mucosas de los tractos pulmonar y gastrointestinal y en la dermis de la piel, lo que les coloca en una posición centinela entre los antígenos ambientales y el huésped. Los mastocitos sensibilizados, que contienen la inmunoglobulina E (IgE), desempeñan un papel central en las respuestas alérgicas.

Macrófagos: internalizan cantidades más grandes de material extraño que los neutrófilos. También migran a los ganglios linfáticos locales para comenzar la inmunidad específica. Desempeñan un papel importante en la inflamación crónica. 

Algunos de los mediadores químicos son:
  • Histamina: está ampliamente distribuida por todo el cuerpo, y es uno de los primeros mediadores de la inflamación. Es liberada en respuesta a una variedad de estímulos que incluyen traumatismos y reacciones inmunitarias en las que participan los anticuerpos IgE. La histamina causa dilatación y aumento de la permeabilidad capilar. Los fármacos antihistamínicos inhiben esta respuesta. 
  • Proteasas plasmáticas: consisten en cininas, proteínas activadas del complemento y factores de la coagulación. Contribuyen a la respuesta inflamatoria porque: causan vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular, estimulan la activación, la adherencia y la quimiotaxis de los leucocitos y aumentan la fagocitosis.
  • Metabolitos del ácido araquidónico: la liberación de ácido araquidónico desencadena una serie de reacciones complejas que conducen a la producción de prostaglandinas, leucotrienos y otros mediadores de la inflamación.
  • Factor activador de las plaquetas (PAF): activa los neutrófilos, induce agregación plaquetaria y es un factor quimiotáctico poderoso de los eosinófilos. 

Por último, decir que he elegido este tema ya que me parece muy importante la acción de la inflamación en el cuerpo humano, puesto que si el cuerpo no colaborase después de una agresión con microorganismos o después de un traumatismo, moriríamos a pesar de todos los antibióticos o de la mejor cirugía. 

Inflamación y cicatrización. En: Porth CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. 4ª reimp. Buenos Aires: Médica Panamericana; 2010. p. 387-392.

domingo, 4 de octubre de 2015

Bibliografía 2

El tema que voy a tratar en esta segunda bibliografía es el dolor, un tema del que se habló el último día de clase y del que me gustaría conocer más información, ya que me llama mucho la atención por cómo se presenta según cada persona, por qué es necesario sentirlo y como es su mecanismo.

En clase distinguimos dos tipos de dolores: El dolor agudo y el dolor crónico.                                   
El dolor agudo es menos duradero que el crónico, se da cuando el organismo sufre lesiones específicas y se elimina con fármacos. El dolor agudo tiene una importante función de alerta y también de protección, para evitar la extensión de la lesión. Se suele presentar junto con sudoración y taquicardia y se relaciona con ansiedad.
En cambio, el dolor crónico tiene mayor duración, es aquel que se extiende más de 3 o 6 meses desde su aparición, que se extiende más allá del período de curación de una lesión tisular o está asociado a una condición médica crónica. La intensidad del dolor crónico puede variar de leve a intensa pero por norma general suele ser menos fuerte que el agudo. Está relacionado con depresión.

La tolerancia ante el dolor varía de unas personas a otras dependiendo de diferentes factores. Además de su causa, hay que prestar atención al dolor que la persona percibe, teniendo en cuenta que es ella la que juzga su intensidad  y su mejoría. Se necesitan menos dosis de analgésicos si actuamos antes de que el dolor que sufre el paciente sea intenso.

Hay varias escalas con las que podemos medir la intensidad del dolor que está sufriendo una persona: Analógica visual, verbal, numérica o de expresión facial. Para poder así administrar la analgesia necesaria y valorar su efectividad.

El tratamiento que se sigue cuando nos encontramos ante un paciente con dolor es el siguiente:

-Medicación: Analgésicos cuando el dolor es agudo y antidepresivos sobre todo cuando el dolor es crónico.
-Bloqueo nervioso terapéutico mediante infiltración con neurolíticos, los bloqueos neurolíticos consisten en inyecciones que se administran directamente en nervios determinados, lo que altera su función e impide que envíen mensajes de dolor.
-Cirugía, principalmente en casos de dolor intratable.
-Inyección de agentes esteroideos, que son fármacos antiinflamatorios potentes que reducen la hinchazón.
-Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, que se usa sobre todo durante el parto.
-En personas  seleccionadas, neuromagnificación mediante estimuladores nerviosos periféricos.
-Acupuntura.
-Terapéutica del comportamiento; en el dolor crónico:
  1. Ejercicios de condicionamiento.
  2. Relajación.
  3. Actividades directivas en la vida diaria.
  4. Orientación familiar.
  5. Biorretroalimentación.
-Hipnosis, habitualmente con ayuda de otros tratamientos.

Las consideraciones de enfermería son las siguientes:
-Conocer la causa del dolor y efectuar el tratamiento adecuado.
-Tener presente que las necesidades de analgesia varían de un individuo a otro.
-A veces el temor a la adicción hace rechazar la medicación a muchas personas o que el personal de enfermería sea reticente a su administración.
-La persona afectada de dolor agudo puede necesitar analgésicos fuera del horario prescrito.
-También debe vigilarse la aparición de efectos secundarios.
-Ajustar la pauta analgésica de tal forma que su administración se efectúe pocos minutos antes de cualquier técnica dolorosa.
-Mejorar los efectos analgésicos de la medicación mediante los apropiados cuidados de enfermería.


Villalba M, Aproximación general: Dolor. En: Villalba M, Alberte M, editoras. Manual de la enfermería. Nueva edición. Barcelona (España): Editorial Océano; 2014. p. 122 -125.

sábado, 3 de octubre de 2015

Bibliografía 2

Esta semana voy hablar del postoperatorio, haciendo una breve introducción de éste. Pero centrándome más concretamente en el estado de Shock séptico.

El Postoperatorio se lleva a cabo tras una intervención quirúrgica. Hay dos tipos: el postoperatorio inmediato y el diferido. El inmediato se desencadena justamente cuando el individuo despierta, y se hace para observar las posibles complicaciones; Que pueden ser respiratorias, circulatorias, renales, neurológicas y hemorrágicas. Mientras que el diferido o tardío se produce desde que sale de la reanimación hasta que es dado de alta.

Una de las complicaciones que se pueden dar tras la operación es el Shock séptico, esté es la complicación de una enfermedad infecciosa, con frecuencia como resultado de una enfermedad nosocomial (adquirida en el hospital) potencialmente evitable. Se considera que es el resultado del daño celular producido por las endotoxinas liberadas por bacterias Gram negativas, en especial la Escherichia coli (las bacterias Gram positivas raramente producen Shock). Las personas con riesgo elevado son las que presentan mal estado general y/o edad superior a los 60 años, así como las que han sido sometidas a manipulación del tracto urinario, gastrointestinal o biliar. En más del 50% de los casos, la vía de entrada de las infecciones corresponde con el tracto urinario.

      *Las pruebas diagnósticas habituales son: Hemocultivos y antibiograma (para identificar el germen),gasometría (medición de gases), hemograma completo, ionograma (cantidad de iones y electrones en un determinado cuerpo), presión venosa central ( describe la presión en la vena cava superior).

       *Observaciones:

-Los datos clínicos basales, cuyos cambios resultan muy importantes son: constantes vitales, función renal (diuresis) y estado de conciencia.

-Los signos precoces son:

 1.Fiebre y escalofríos, piel caliente, seca y con importante vasodilatación cutánea.      
 2.Aceleración del pulso y la respiración.                                                                               3.Deterioro del estado de conciencia (confusión, intranquilidad…).                                   4.Tensión arterial normal o ligeramente elevada, con amplia presión del pulso (diferencia entre la presión sistólica y la diastólica).

-El Shock no tratado evoluciona rápidamente.

-Los signos tardíos son:

 1. Taquicardia y respiración rápida.                                                                                     2. Piel fría, sudorosa, cianótica.                                                                                           3. Oliguria (disminución muy importante de la cantidad de orina).                                       4. Descenso de la tensión arterial.

      *Tratamiento: cuando el Shock se ha instaurado:
Oxigenoterapia, ventilación mecánica, líquidos intravenosos sin demora, antibióticos específicos para el germen responsable de la infección.

      *Consideraciones enfermeras para evitar la infección :
 -Escrupuloso aseo de manos, adecuada manipulación de las sondas, uso de una técnica aséptica en el cuidado de las heridas.                                                                                              
 -Observar cuidadosamente a las personas con signos de infección. Sobre todo vigilar aquellas personas con elevado riesgo de shock.

María Villalba. Aproximación general. En: María Villalba, directora. María Villalba, Montse Alberte, editoras. Manual de la Enfermería. Nueva edición. Barcelona (España): Editorial Océano; 2014. p. 136,141-142.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Bibliografía 2

Para comenzar, hablaremos de qué es el periodo posoperatorio, según hemos visto en clase, es  un periodo de recuperación de  las constantes vitales que comienza cuando el paciente despierta de la anestesia, sobre la mesa quirúrgica.

He escogido esta parte del libro pues nos explica de una forma exhaustiva cuáles son los procedimientos que tenemos que llevar a cabo en esta etapa. Los profesionales de enfermería, según nuestros autores, deberían preparar la habitación a la que va a volver el paciente con los siguientes elementos: un esfigmomanómetro y/o monitor con el que poder medir la tensión, un termómetro, una palangana por si vomita, la bata limpia, palo de goteo y bomba de perfusión, equipo de oxígeno, almohadas extra para acomodar al paciente, esponjas jabonosas y la cama elevada a la altura de una camilla, con la ropa de cama retirada, así, como el mobiliario para poder colocar la camilla y los distintos equipos.

Según nuestro libro, lo cual me parece de gran importancia, debemos mantener vigilado al paciente en todo el momento sin dejar de monitorizarlo porque aunque pueda parecer que su estado es el correcto pueden aparecer distintas complicaciones, tales como las respiratorias, neurológicas, circulatorias y las hemorrágicas. Serán las respiratorias en la que debemos prestar más atención , para  ello debemos tener una evaluación  continuada de las vías respiratorias, sobre todo de ancianos, niños , así, como los que han tenido con anterioridad problemas en la respiración, por ello en nuestro libro remarcan que hay que colocar a los pacientes decúbito lateral hasta que las vías estén despejadas. Al igual que ocurre con la respiración hay que controlar en estos pacientes la temperatura, ya que corren un elevado riesgo de padecer hipotensión.

Seguidamente, hablaremos del equilibrio electrolítico y de líquidos, este libro recalca que es de gran importancia controlar el estado de hidratación del paciente, por lo tanto debe revisar la entrada y salida de líquidos, así como tener en cuenta las pérdidas externas como insensibles de líquidos, para poder evitar problemas mayores. También debemos prestar especial atención tanto  a la piel por si hay abrasiones, quemaduras u heridas, como a la función genitourinaria o gastrointestinal. En estas dos últimas puede ocurrir o que haya una diuresis con sangre o una distensión abdominal respectivamente.
           
             Por último, una vez que tenemos claro a lo que debemos prestar especial atención, debemos saber que los profesionales de enfermería debemos revisar los diagnósticos preoperatorios para poder ir haciendo otros nuevos y poder ir consiguiendo que poco a poco el paciente vaya recuperando sus signos vitales, generalmente en las primeras 24h , para poder ir avanzando progresivamente  con el inicio de la actividad y que poco a poco pueda conseguir un estado óptimo para abandonar el centro hospitalario.
            Ponemos final  nuestra a exposición, destacando que sin un trabajo en equipo por parte de las familias y de los profesionales es complicado tener un resultado satisfactorio, por ello lo interesante de este libro es que te indica como debes actuar de manera correcta en la práctica posoperatoria.


 Sona C, RN, MSN,CCRN ,ACNS, CCNS. Cuidados en el paciente quirúrgico. En Potter PA,  directora. Fundamentos de enfermería. 8ªed. Barcelona: Elsevier España ; 2014.p. 1288- 1300.

Bibliografía 2

En la segunda semana de clase, del temario dado lo que más me ha llamado la atención es la fase quirúrgica postoperatoria, por ello he escogido este texto, ya que en él aparecen datos que me han parecido curiosos respecto a este tema como por ejemplo las escalas de recuperación postoperatoria o las instrucciones postoperatorias para un paciente quirúrgico, además en él el autor nos explica que hay dos fases en el periodo postoperatorio de un paciente quirúrgico.

En la primera fase o “recuperación postoperatoria inmediata” (como el autor la ha llamado) se hace una estrecha vigilancia al paciente,  ya que por esta fase suelen pasar los pacientes que han sido sometidos a una cirugía extensa y han requerido anestesia general, y debido a ello suele ser más probable que se enfrenten a complicaciones. Cuando el paciente entra en la URPA es fundamental la comunicación entre profesionales para llevar a cabo un buen cuidado de éste teniendo en cuenta  las posibles complicaciones que han podido surgir en el quirófano. Finalmente hay que hacer una buena valoración del paciente para saber con seguridad si está preparado para salir de esta unidad teniendo en cuenta parámetros como los signos vitales, la capacidad motora, la temperatura y la oxigenación, entre otros, y para ello es muy habitual utilizar escalas de recuperación postoperatoria como la “Escala de Aldrete”, la cual aparece ilustrada en el texto.

Los pacientes que son sometidos a cirugías ambulatorias es frecuente que solo pasen por la fase dos, en la que la enfermera los prepara para el cuidado en el domicilio. En esta fase también se utiliza una escala para valorar si el paciente está listo para volver a casa, en este caso aparece la “Escala de recuperación postanestésica para pacientes ambulatorios” (PARSAP).

El periodo de convalecencia depende del tipo o la extensión de la cirugía, los factores de riesgo, el tratamiento del dolor y las complicaciones postoperatorias. Una vez que el paciente está listo para volver a casa, los profesionales deben estar seguros de que ha entendido bien las instrucciones postoperatorias y de que va a poder llevar bien sus cuidados a cabo, ya sea él mismo o con ayuda de algún familiar. Es importante valorar las expectativas del paciente y de la familia con respecto a la recuperación y convalecencia del paciente. Por último hay que registrar en la historia del paciente su evolución clínica.


Sona C, RN, MSN, CCRN, ACNS, CCNS. Cuidados en el paciente quirúrgico. En: Potter PA, directora. Fundamentos de Enfermería. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014. p. 1285-1288.

Bibliografía 2

Ya que esta semana hemos estado hablando sobre el proceso quirúrgico me ha parecido conveniente hablar de la primera de sus partes, el preoperatorio. Así podremos conocer con detalle cómo actuar en esta etapa del proceso y las funciones que acontecen a la enfermera.

El periodo preoperatorio es la etapa de la intervención quirúrgica que se inicia con la decisión de llevar a cabo una intervención quirúrgica y prosigue durante el traslado del paciente hasta el quirófano.

Como podemos leer en este capítulo del libro, de lo primero que nos habla es de la enseñanza preoperatoria ya que se ha comprobado que la información del paciente en relación con el proceso postoperatorio tiene una influencia positiva en su recuperación. El paciente debe de ser informado de todas las técnicas que se le van a realizar así como la hora, la duración de la intervención y las complicaciones que pueden surgir, los ejercicios postoperatorios que tendrá que realizar, la unidad postoperatoria y la ubicación de la familia durante la intervención. También deberá conocer la terapia y el tratamiento que deberá seguir después de la intervención así como el tiempo que tardará en reanudar su vida normal basándonos en cirugías similares y lo más importante, mostrarle el consentimiento informado.

La enfermera debe realizar una evaluación preoperatoria del paciente con el propósito de establecer el plan más adecuado, minimizar los riesgos y disminuir la ansiedad para intentar lograr el mejor curso perioperatorio posible. Entre las cosas que deberá valorar podemos citar algunas como la determinación de los factores de riesgo quirúrgico, los antecedentes personales, enfermedades asociadas y mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico normal.

En el último apartado de este capítulo nos habla de la preparación que hay que realizarle al paciente para la intervención quirúrgica. Entre las funciones de la enfermera en esta parte nos podemos encontrar informarle al paciente que tiene que estar en ayunas unas 12 horas antes de su entrada a quirófano, explicarle los procedimientos de higiene que debe seguir, promover el descanso y el bienestar del paciente. Para preparar el intestino y la vejiga se debe instruir al paciente de vaciar la vejiga justo antes de ir al quirófano y de la administración de los medicamentos preoperatorios. Otra de las cosas más importantes en esta fase es observar el signo de las constantes vitales ya que si son anormales se deberá posponer la intervención y observar la historia clínica para comprobar que se le han realizado las pruebas pertinentes.


Sona C, RN, MSN, CCRN, ACNS, CCNS. Cuidados en el paciente quirúrgico. En: Potter PA, directora. Fundamentos de enfermería. 8ª ed. Barcelona: Elsevier; 2014. p 1275-1282.