El tema que voy a tratar en esta segunda bibliografía es el
dolor, un tema del que se habló el último día de clase y del que me gustaría
conocer más información, ya que me llama mucho la atención por cómo se presenta
según cada persona, por qué es necesario sentirlo y como es su mecanismo.
En clase distinguimos dos tipos de dolores: El dolor agudo y
el dolor crónico.
El dolor agudo es menos duradero que el crónico, se da cuando
el organismo sufre lesiones específicas y se elimina con fármacos. El dolor
agudo tiene una importante función de alerta y también de protección, para
evitar la extensión de la lesión. Se suele presentar junto con sudoración y
taquicardia y se relaciona con ansiedad.
En cambio, el dolor crónico tiene mayor duración, es aquel
que se extiende más de 3 o 6 meses desde su aparición, que se extiende más allá
del período de curación de una lesión tisular o está asociado a una condición
médica crónica. La intensidad del dolor crónico puede variar de leve a intensa
pero por norma general suele ser menos fuerte que el agudo. Está relacionado
con depresión.
La tolerancia ante el dolor varía de unas personas a otras
dependiendo de diferentes factores. Además de su causa, hay que prestar
atención al dolor que la persona percibe, teniendo en cuenta que es ella la que
juzga su intensidad y su mejoría. Se
necesitan menos dosis de analgésicos si actuamos antes de que el dolor que
sufre el paciente sea intenso.
Hay varias escalas con las que podemos medir la intensidad
del dolor que está sufriendo una persona: Analógica visual, verbal, numérica o
de expresión facial. Para poder así administrar la analgesia necesaria y
valorar su efectividad.
El tratamiento que se sigue cuando nos encontramos ante un
paciente con dolor es el siguiente:
-Medicación: Analgésicos cuando el dolor es agudo y
antidepresivos sobre todo cuando el dolor es crónico.
-Bloqueo nervioso terapéutico mediante infiltración con
neurolíticos, los bloqueos neurolíticos consisten en inyecciones que se
administran directamente en nervios determinados, lo que altera su función e
impide que envíen mensajes de dolor.
-Cirugía, principalmente en casos de dolor intratable.
-Inyección de agentes esteroideos, que son fármacos
antiinflamatorios potentes que reducen la hinchazón.
-Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, que se usa sobre
todo durante el parto.
-En personas
seleccionadas, neuromagnificación mediante estimuladores nerviosos
periféricos.
-Acupuntura.
-Terapéutica del comportamiento; en el dolor crónico:
1. Ejercicios de
condicionamiento.
2. Relajación.
3. Actividades
directivas en la vida diaria.
4. Orientación
familiar.
5.
Biorretroalimentación.
-Hipnosis, habitualmente con ayuda de otros tratamientos.
Las consideraciones de enfermería son las siguientes:
-Conocer la causa del dolor y efectuar el tratamiento
adecuado.
-Tener presente que las necesidades de analgesia varían de
un individuo a otro.
-A veces el temor a la adicción hace rechazar la medicación
a muchas personas o que el personal de enfermería sea reticente a su
administración.
-La persona afectada de dolor agudo puede necesitar
analgésicos fuera del horario prescrito.
-También debe vigilarse la aparición de efectos secundarios.
-Ajustar la pauta analgésica de tal forma que su
administración se efectúe pocos minutos antes de cualquier técnica dolorosa.
-Mejorar los efectos analgésicos de la medicación mediante
los apropiados cuidados de enfermería.
Villalba M,
Aproximación general: Dolor. En: Villalba M, Alberte M, editoras. Manual de la
enfermería. Nueva edición. Barcelona (España): Editorial Océano; 2014. p. 122
-125.
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