jueves, 29 de octubre de 2015

Bibliografía 7

Dado que esta semana hemos hablado de diferentes alteraciones dermatológicas he decidido hacer esta séptima bibliografía sobre el melanoma, el tipo más serio de cáncer de piel ya que es el más mortal de los cánceres cutáneos y está ligado fuertemente a mutaciones adquiridas causadas por la exposición a la radiación UV de la luz solar.

El melanoma es una neoplasia relativamente frecuente que puede curarse si se detecta y tratar cuando está en sus primeras fases. La mayoría de los melanomas surge en la piel; otros lugares de origen son las superficies mucosas oral y anogenital (es decir, orofaringe, tubos digestivo y genitourinario), el esófago, las meninges y la úvea en el ojo.
Hoy en día, debido a la mayor consciencia del público en los signos del melanoma cutáneo, la mayoría se curan con cirugía. No obstante, la incidencia publicada de melanoma está aumentando.

Patogenia. Aproximadamente el 10-15 % de los melanomas se heredan como rasgo autosómico dominante con penetrancia variable; como se mencionó cuando se expusieron los nevos displásicos, algunos de estos casos familiares se asocian a mutaciones en línea germinal que afectan a los genes que regulan la progresión del ciclo celular o la telomerasa. La mayoría de los melanomas son esporádicos y se relacionan con un solo factor ambiental predisponente: el daño producido por la RUV secundaria a la exposición al sol. La RUV se asocia a un fuerte daño del ADN. Compatible con una función patogénica de esta enfermedad, la secuenciación de genomas de melanoma ha demostrado una frecuencia muy elevada de mutaciones que llevan la firma del efecto dañino de la RUV sobre el ADN. En línea con esta prueba molecular, los melanomas surgen con mayor frecuencia en superficies expuestas al sol, en particular, en la región superior de la espalda en los hombres y en las piernas de las mujeres, los sujetos con una piel clara tienen un mayor riesgo que los de piel oscura, esto se debe a que las personas con piel clara presentan una disminución de la producción de melanina en la piel, cosa que aumenta el daño que la exposición solar ejerce sobre los melanocitos.

No obstante, la relación entre la exposición al sol y el melanoma no es tan marcada como la de otros cánceres cutáneos (que se expone más adelante). Algunos estudios indican que las quemaduras intensas periódicas al principio de la vida son el factor de riesgo más importante. Además, dado que los melanomas se producen a veces en sujetos de piel oscura y en zonas del cuerpo que no se exponen al sol, la luz solar no es siempre un factor predisponente esencial, y otros factores ambientales pueden contribuir también al riesgo.

Morfología. Al contrario que los nevos benignos, los melanomas muestran variaciones llamativas en el color, con la aparición de matices negros, marrones, rojos, azules oscuro y grises. En ocasiones aparecen también zonas de hipopigmentación blanca o de color carne, debido, a veces, a la regresión focal del tumor. Los bordes de los melanomas son irregulares y a menudo están mellados, en contraste con los bordes redondeados, lisos y uniformes de los nevos melanocíticos.

Para conocer la progresión del melanoma es muy importante entender el concepto de las fases de crecimiento radial y vertical. El crecimiento radial describe la propagación horizontal del melanoma dentro de la epidermis y la dermis superficial. Durante esta primera fase, las células tumorales parecen carecer de la capacidad de metastatizar. 


Kumar V, Abbas K.A, Aster C.J. Mama. Robbins y Cotran. Patología estructural y funcional. Novena edición. Barcelona, España: Elsevier; 2015. p. 1147-1150

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