Dado que
esta semana hemos hablado de diferentes alteraciones dermatológicas he decidido
hacer esta séptima bibliografía sobre el melanoma,
el tipo más serio de cáncer de piel ya que es el más mortal de los cánceres
cutáneos y está ligado fuertemente a mutaciones adquiridas causadas por la
exposición a la radiación UV de la luz solar.
El melanoma
es una neoplasia relativamente frecuente que puede curarse si se detecta y
tratar cuando está en sus primeras fases. La mayoría de los melanomas surge en
la piel; otros lugares de origen son las superficies mucosas oral y anogenital
(es decir, orofaringe, tubos digestivo y genitourinario), el esófago, las
meninges y la úvea en el ojo.
Hoy en día,
debido a la mayor consciencia del público en los signos del melanoma cutáneo,
la mayoría se curan con cirugía. No obstante, la incidencia publicada de
melanoma está aumentando.
Patogenia. Aproximadamente el 10-15 % de los
melanomas se heredan como rasgo autosómico dominante con penetrancia variable;
como se mencionó cuando se expusieron los nevos displásicos, algunos de estos
casos familiares se asocian a mutaciones en línea germinal que afectan a los
genes que regulan la progresión del ciclo celular o la telomerasa. La mayoría
de los melanomas son esporádicos y se relacionan con un solo factor ambiental
predisponente: el daño producido por la RUV secundaria a la exposición al sol.
La RUV se asocia a un fuerte daño del ADN. Compatible con una función
patogénica de esta enfermedad, la secuenciación de genomas de melanoma ha
demostrado una frecuencia muy elevada de mutaciones que llevan la firma del
efecto dañino de la RUV sobre el ADN. En línea con esta prueba molecular, los
melanomas surgen con mayor frecuencia en superficies expuestas al sol, en
particular, en la región superior de la espalda en los hombres y en las piernas
de las mujeres, los sujetos con una piel clara tienen un mayor riesgo que los
de piel oscura, esto se debe a que las personas con piel clara presentan una
disminución de la producción de melanina en la piel, cosa que aumenta el daño
que la exposición solar ejerce sobre los melanocitos.
No obstante,
la relación entre la exposición al sol y el melanoma no es tan marcada como la
de otros cánceres cutáneos (que se expone más adelante). Algunos estudios
indican que las quemaduras intensas periódicas al principio de la vida son el
factor de riesgo más importante. Además, dado que los melanomas se producen a
veces en sujetos de piel oscura y en zonas del cuerpo que no se exponen al sol,
la luz solar no es siempre un factor predisponente esencial, y otros factores
ambientales pueden contribuir también al riesgo.
Morfología. Al contrario que los nevos benignos, los melanomas muestran variaciones llamativas en el color, con la aparición de matices negros, marrones, rojos, azules oscuro y grises. En ocasiones aparecen también zonas de hipopigmentación blanca o de color carne, debido, a veces, a la regresión focal del tumor. Los bordes de los melanomas son irregulares y a menudo están mellados, en contraste con los bordes redondeados, lisos y uniformes de los nevos melanocíticos.
Para conocer la progresión del melanoma es muy importante entender el concepto de las fases de crecimiento radial y vertical. El crecimiento radial describe la propagación horizontal del melanoma dentro de la epidermis y la dermis superficial. Durante esta primera fase, las células tumorales parecen carecer de la capacidad de metastatizar.
Kumar V,
Abbas K.A, Aster C.J. Mama. Robbins y Cotran. Patología estructural y
funcional. Novena edición. Barcelona, España: Elsevier; 2015. p. 1147-1150
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