viernes, 30 de octubre de 2015

Bibliografía 7

En la séptima semana de clase hemos dado las alteraciones de la piel. Por lo que en esta bibliografía voy hablar de una de las dermatosis inflamatorias crónicas como es la psoriasis.

La psoriasis afecta a personas de cualquier edad. Se asocia en ocasiones a artritis, miopatía, enteropatía, artropatía o síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

La psoriasis afecta con más frecuencia a la piel de codos, rodillas, cuero cabelludo, región lumbosacra, pliegue interglúteo y glande del pene. La lesión típica es una placa color rosa salmón bien delimitada, cubierta por escamas poco adherentes de un característico color plata-blanco. Hay variaciones y algunas lesiones adoptan una configuración anular, lineal, girada o serpiginosa. La psoriasis es una causa de eritema y formación de escamas en todo el cuerpo, en el cuadro denominado eritrodermia. Hay cambio ungueales en el 30% de los pacientes, que consisten en una decoloración pardo-amarillenta, formación de cavidades, invaginación y separación entre la lámina y el lecho ungueal subyacente (onicólisis), engrosamiento y fragmentación. En la psoriasis pustulosa (poco frecuente), se forman pústulas pequeñas sobre las placas eritematosas. Este tipo de psoriasis puede ser benigna y localizada (manos y pies), o generalizada y potencialmente mortal, con leucocitos, fiebre, artralgias, pústulas cutáneas y mucosas difusas, infección secundaria y alteraciones de los electrolitos.

Morfología

Las lesiones establecidas de psoriasis dan lugar a un cuadro histológico característico. El aumento del recambio celular epidérmico provoca un engrosamiento epidérmico notable (acantosis), con elongación inferior regular de las crestas interpapilares, descrito en ocasiones como probetas en una gradilla. Las formas mitóticas se identifican con facilidad por encima de la capa celular basal en la que tiene lugar la actividad mitótica en la piel normal. El estrato granuloso está adelgazado o ausente, y existe una escama paraqueratósica supraadyacente extensa. Es característico de las placas psoriásicas el adelgazamiento de la porción de la capa celular epidérmica supraadyacente a los extremos de las papilas dérmicas (láminas suprapapilares) y los vasos tortuosos y dilatadores dentro de estas papilas. Este conjunto de cambios provoca una proximidad anormal de los vasos dentro de las papilas respecto a la escama paraqueratósica suprayacente, y es responsable del fenómeno clínico característico de multiples puntos sangrantes diminutos cuando se separa la escama de la placa (signo de Auspitz). Los neutrófilos forman pequeños conjuntos dentro de focos ligeramente esponjosos de la epidermis superficial (pústulas espongiformes) y dentro del estrato córneo paraqueratósico (microabscesos de Munro). En la psoriasis pustulosa existen acumulaciones más grandes de neutrófilos parecidas a abscesos directamente debajo del estrato córneo.

Patogenia

La patogenia de la psoriasis puede ser multifactorial con atribuciones de factores genéticos y ambientales. Se deconoce los antígenos culpables. El alojamiento de las células T en la piel puede crear un microambiente anormal al inducir la secreción de citosinas y factores de crecimiento que causan proliferación de queratinocitos y producen las lesiones características. Es posible producir lesiones psoriásicas en personas propensas mediante traumatismo local. El traumatismo puede provocar una respuesta inflamatoria local que promueve la aparición de la lesión. Existe evidencia considerable de que igual que en la artritis rematoide el TNF es un mediador principal en la patogenia de la psoriasis.


Kumar V, Abbas A K, Fausto N, Aster J C. La piel. Robbins y Cotran- Patología estructural y funcional. 8ª. Barcelona: Elsevier; 2010. 1073-1079.

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