En la séptima semana de clase hemos dado las alteraciones de
la piel. Por lo que en esta bibliografía voy hablar de una de las dermatosis
inflamatorias crónicas como es la psoriasis.
La psoriasis afecta
a personas de cualquier edad. Se asocia en ocasiones a artritis, miopatía,
enteropatía, artropatía o síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
La psoriasis afecta con más frecuencia a la piel de codos,
rodillas, cuero cabelludo, región lumbosacra, pliegue interglúteo y glande del
pene. La lesión típica es una placa color rosa salmón bien delimitada, cubierta
por escamas poco adherentes de un característico color plata-blanco. Hay
variaciones y algunas lesiones adoptan una configuración anular, lineal, girada
o serpiginosa. La psoriasis es una causa de eritema y formación de escamas en
todo el cuerpo, en el cuadro denominado eritrodermia. Hay cambio ungueales en
el 30% de los pacientes, que consisten en una decoloración pardo-amarillenta, formación
de cavidades, invaginación y separación entre la lámina y el lecho ungueal
subyacente (onicólisis), engrosamiento y fragmentación. En la psoriasis
pustulosa (poco frecuente), se forman pústulas pequeñas sobre las placas
eritematosas. Este tipo de psoriasis puede ser benigna y localizada (manos y
pies), o generalizada y potencialmente mortal, con leucocitos, fiebre,
artralgias, pústulas cutáneas y mucosas difusas, infección secundaria y
alteraciones de los electrolitos.
Morfología
Las lesiones establecidas de psoriasis dan lugar a un cuadro
histológico característico. El aumento del recambio celular epidérmico provoca
un engrosamiento epidérmico notable (acantosis), con elongación inferior
regular de las crestas interpapilares, descrito en ocasiones como probetas en
una gradilla. Las formas mitóticas se identifican con facilidad por encima de la
capa celular basal en la que tiene lugar la actividad mitótica en la piel
normal. El estrato granuloso está adelgazado o ausente, y existe una escama
paraqueratósica supraadyacente extensa. Es característico de las placas
psoriásicas el adelgazamiento de la porción de la capa celular epidérmica
supraadyacente a los extremos de las papilas dérmicas (láminas suprapapilares)
y los vasos tortuosos y dilatadores dentro de estas papilas. Este conjunto de
cambios provoca una proximidad anormal de los vasos dentro de las papilas
respecto a la escama paraqueratósica suprayacente, y es responsable del fenómeno
clínico característico de multiples puntos sangrantes diminutos cuando se
separa la escama de la placa (signo de Auspitz). Los neutrófilos forman
pequeños conjuntos dentro de focos ligeramente esponjosos de la epidermis
superficial (pústulas espongiformes) y dentro del estrato córneo
paraqueratósico (microabscesos de Munro). En la psoriasis pustulosa existen
acumulaciones más grandes de neutrófilos parecidas a abscesos directamente
debajo del estrato córneo.
Patogenia
La patogenia
de la psoriasis puede ser multifactorial con atribuciones de factores genéticos
y ambientales. Se deconoce los antígenos culpables. El alojamiento de las
células T en la piel puede crear un microambiente anormal al inducir la secreción
de citosinas y factores de crecimiento que causan proliferación de
queratinocitos y producen las lesiones características. Es posible producir
lesiones psoriásicas en personas propensas mediante traumatismo local. El
traumatismo puede provocar una respuesta inflamatoria local que promueve la aparición
de la lesión. Existe evidencia considerable de que igual que en la artritis
rematoide el TNF es un mediador principal en la patogenia de la psoriasis.
Kumar V, Abbas
A K, Fausto N, Aster J C. La piel. Robbins y Cotran- Patología estructural y
funcional. 8ª. Barcelona: Elsevier; 2010. 1073-1079.
No hay comentarios:
Publicar un comentario