domingo, 4 de octubre de 2015

Bibliografía 3

Ya que esta semana hemos estudiado las hemorragias he decidido hacer mi resumen sobre la hemorragia uterina disfuncional. Esta hemorragia está provocada por alteraciones en el control hormonal de la menstruación, que se produce con mayor frecuencia y es más abundante. Suele darse al principio y al final de la edad fértil. En el 90% de los casos los ovarios no liberan un óvulo entonces el embarazo es posible.

Cuando un óvulo es liberado y no fertilizado los estrógenos disminuyen, pero en este caso ocurre lo contrario, estos aumentan. El alto nivel de estrógenos no está equilibrado por un nivel apropiado de progesterona entonces el óvulo no se libera. Como resultado el endometrio sigue engrosándose en lugar de descamarse y producirse un período menstrual normal, este trastorno se denomina hiperplasia endometrial. El endometrio se expulsa entonces de forma incompleta e irregular, dando lugar a una hemorragia, irregular, prolongada y en ocasiones copiosa. Esta hemorragia es frecuente entre las mujeres con síndrome de ovario poliquístico y se produce en algunas que tienen endometriosis. Si la hemorragia continúa, las mujeres pueden acabar sufriendo una carencia de hierro y, en ocasiones, una anemia. Un nivel de estrógenos altos no compensado por la progesterona aumenta el riesgo de cáncer de endometrio, incluso en mujeres jóvenes.

Entre las causas de la hemorragia uterina disfuncional se encuentran las anormalidades de los órganos genitales, la inflamación, los trastornos de la coagulación de la sangre, el embarazo y sus complicaciones y el uso de anticonceptivos o de algunos medicamentos.

Para establecer que la hemorragia es anormal el médico le hace a la paciente unas preguntas sobre el patrón que sigue la menstruación, también se realiza una exploración física. Si el riesgo de cáncer de endometrio es elevado deberá realizarse una biopsia endometrial antes de iniciar el tratamiento farmacológico. Este riesgo es mayor en mujeres con las siguientes características:

-Edad a partir de los 35 años.
-Obesidad.
-Síndrome de ovario poliquístico.
-Presión arterial elevada.
-Diabetes.
-Hemorragia persistente, irregular o abundante a pesar del tratamiento.
-Engrosamiento del revestimiento uterino.
-Datos no concluyentes durante la ecografía.

La mayoría de las mujeres con hemorragia uterina disfuncional cumplen uno o más de estos criterios y por lo tanto es necesario que se sometan a una biopsia endometrial.

El tratamiento se centra en controlar la hemorragia y en prevenir el cáncer de endometrio si es necesario. Cuando el revestimiento interno del endometrio está más engrosado pero sus células son normales pueden emplearse hormonas para controlar la hemorragia.

-Las hemorragias abundantes se pueden tratar con un anticonceptivo oral combinado.

-Para una hemorragia muy abundante, el estrógeno se puede administrar por vía intravenosa hasta que la hemorragia se detenga. Ocasionalmente, la hemorragia es tan abundante que se administran líquidos por vía intravenosa y es necesaria una transfusión de sangre. La hemorragia suele cesar entre 12 y 24 horas. Una vez que se detiene pueden prescribirse bajas dosis de un anticonceptivo oral. Las mujeres posmenopáusicas y las que tienen factores de riesgo significativos de enfermedades cardíacas o vasculares no deben ser tratadas con anticonceptivos orales combinados o con estrógenos. En estas mujeres se puede utilizar un dispositivo intrauterino (DIU).


Porter R, Kaplan J. Trastornos menstruales y hemorragia uterina anormal, En: Gispert C, Vidal J.A, Garriz J. Manual Merck. Segunda edición. Barcelona (España); 2008. p 1018-1021.

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