Esta
semana nos toca hablar del trabajo de campo, en esta ocasión hablaré sobre la
enfermedad del Crohn , también llamada enteriris aguda, según nuestro libro se
trata de un trastorno inflamatorio crónico que abarca varias capas de la pared intestina (trasmural).
Afecta a todo el tracto gastrointestinal desde la boca hasta el ano y
generalmente se localiza en el íleon terminal y en la parte del colon
ascendente.
Es
de especial relevancia destacar, que la presentación clínica de esta enfermedad
generalmente se caracteriza por diarrea persistente, las heces son fluidas y no
presentan sangre, excepto que el colon se encuentre afectado. También, estos
pacientes suelen presentar un cuadro de dolor abdominal en el cuadrante
inferior derecho que se inicia con las comidas y se alivia con la defecación. A
medida que la enfermedad progresa, también puede aparecer anorexia, desnutrición,
pérdida de peso, anemia y malestar. Lesiones anorrectales como fístulas y
abcesos que pueden aparecer incluso años antes que se presente la enfermedad.
Una
vez que ya hemos presentado la enfermedad me parece de gran importancia como el
libro nos habla del trabajo interdisciplinar que tenemos que llevar a cabo para
el tratamiento de la enfermedad. Por ejemplo:
-
Sedantes
y tranquilizantes, para favorecer el reposo y reducir la ansiedad.
-
Antidiarreicos,
para reducir la diarrea y los dolores espasmódicos.
-
Corticoides,
para reducir la respuesta inflamatoria activa, disminuir el edema y controlar
agudizaciones.
-
Sulfasalacina,
que actúa de forma tópica sobre la mucosa del colon para inhibir el proceso
inflamatorio.
-
Inmunosupresores,
en pacientes que no responden a otros tratamientos, o que necesiten terapia
crónica de esteroides. Mantienen la remisión y facilitan la cicatrización.
Gracias
a lo anteriormente dicho, y una dieta saludable se pueden evitar las
intervenciones quirúrgicas que tienen gran cantidad de complicaciones.
Otra
de las razones por la que he elegido este libro es porque nos indica cómo
debemos actuar desde la perspectiva de enfermeros, por una parte hay que
controlar el balance hídrico del paciente y su estado de hidratación ,vigilar
la consistencia de las heces, la presencia o no de signos de obstrucción, así
como analizar los factores que estresen al enfermo. Por la otra parte, nos
encontramos a las medidas dietéticas, tales como una dieta rica en proteínas,
bajas en residuos y grasas, abundante de calorías y bien equilibrada.
Termino,
así mi exposición, diciendo que este libro resulta interesante porque de una manera muy
resumida nos habla tanto de la enfermedad como de sus causas, así como también las
distintas formas de las que se pueden actuar.
Rubiales Paredes MD, Palmar Santos AM.
Alteraciones intestinales. En: Pedraz Marcos A coordinadora. Enfermería del
adulto. Vol II. 1ª ed. Madrid: Ramón
Areces; 2011.p. 575-577.
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