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jueves, 12 de noviembre de 2015

Bibliografía 4

En esta semana hemos tratado las enfermedades gastrointestinales, a mi grupo en especial nos ha tocado la úlcera péptica, sobre la que hablaré en este artículo.

La úlcera péptica
El término úlcera péptica se refiere a un grupo de trastornos ulcerosos en zonas del tracto gastrointestinal superior que están expuestas a las secreciones ácido-pépticas. Las formas más frecuentes de úlcera péptica son las úlceras duodenal y gástrica. La úlcera péptica, con sus exacerbaciones y remisiones, representa un problema crónco de salud. Cerca del 10% de la población tiene o tendrá úlcera péptica.

La úlcera péptica puede afectar a una o atodas las capas del estómago o del duodeno. Puede penetrar solo en la superficie mucosa o extenderse hacia las capas del músculo liso. En algunos casos una úlcera puede penetrar en la pared externa del estómago o del duodeno. La curación de la capa muscular se produce por reemplazo con tejido cicatrizal; las capas de la mucosa que cubren al músculo cicatrizado se regeneran, pero esta regeneración no es perfecta por lo que se producen episodios repetidos de ulceración. 

Desde comienzos de la década de 1980, hubo un cambio radical respecto a lo que se consideraba la causa de la úlcera péptica. Ya no se piensa que se debe a una predisposición genética, al estrés o a una dieta desordenada. La mayoría de los casos se deben a infección por H. pylori, la segunda causa más frecuente es el uso de AINE y de aspirina. Es probable que la aparición de úlcera péptica en miembros de una misma familia, que antes se atribuía a factores genéticos, se deba a la infección intrafamiliar por H. pylori y no a una susceptibilidad genética. 


Manifestaciones
Las principales manifestaciones clínicas de la úlcera péptica no complicada son las molestias y el dolor. Este último se describe como quemante, corrosivo o como un calambre, por lo general es rítmico y aparece con el estómago vacío. El dolor se localiza sobre una pequeña zona cerca de la línea media en el epigastrio, y puede irradiarse por debajo del margen costal hacia la espalda o, rara vez, hacia el hombro derecho. El dolor se alivia con alimentos y con los antiácidos. En lesiones más extensas puede haber sensibilidad a la presión superficial y a la profunda en la zona epigástrica y defensa múscular voluntaria. 


Complicaciones
Las complicaciones de la úlcera péptica son:
  • Hemorragia: se produce por sangrado del tejido de granulación o por erosión de la úlcera en una arteria o vena. Se presenta en hasta un 10 a 20% de pacientes. La hemorragia puede evidenciarse por hematemesis o melena. Hasta un 20% de las personas con úlceras sangrantes no tienen síntomas previos de dolor; esto sucede en especial en las que reciben AINE. La hemorragia aguda se evidencia por la aparición repentina de debilidad, mareos, sed, piel fría y húmeda, deseo de defecar, heces blandas, alquitranadas o rojas, etc.
  • Obstrucción: es provocada por edema, espasmo o contracción del tejido cicatrizal que dificulta el pasaje del contenido gástrico a través del píloro o zonas adyacentes. Hay sensación de saciedad epigástrica y de pesadez luego de las comidas. Y en casos de obstrucción grave, hay vómitos de alimentos no digeridos.
  • Perforación: se produce por erosión de todas las capas de la pared del estómago o del duodeno. Se produce en cerca del 5% de las personas con úlcera péptica, y en este caso el contenido gastrointestinal penetra en el peritoneo y produce peritonitis, o penetra en estructuras adyacentes como el páncreas. La irradiación del dolor hacia la espalda, un gran sufrimiento nocturno, y la falta de alivio del dolor con las comidas o antiácidos pueden indicar la presencia de una perforación.


Diagnóstico
Los procedimientos de diagnóstico de la úlcera péptica son la anamnesis, los estudios de laboratorio, los estudios por imágenes y la endoscopia. Se debe prestar atención al uso de aspirinas y AINE al confeccionar la historia clínica. Es importante diferenciar entre la úlcera péptica y otras causas de dolor epigástrico. El hallazgo de anemia hipocrómica y de sangre oculta en las heces indica la presencia de hemorragia.

La endoscopia (gastroscopia y duodenoscopia) se puede utilizar para visualizar la zona de la úlcera y obtener muestras de biopsia para determinar la presencia de H. pylori y descartar enfermedad maligna. Las radiografías con bario se utilizan para detectar la presencia de un cráter ulceroso y para descartar un carcinoma gástrico.


Tratamiento
El tratamiento de la úlcera péptica ha cambiado de forma drástica en los últimos años; en la actualidad el objetivo es erradicar la causa y permitir la curación permanente de la enfermedad.

El tratamiento farmacológico se centra en la erradicación de H. pylori, el alivio de los síntomas de la úlcera y la curación del cráter ulceroso. Los fármacos neutralizadores del ácido, inhibidores del ácido y protectores de la muosa se utilizan para aliviar los síntomas y promover la curación del cráter ulceroso. Se debe evitar la aspirina y los AINE en la medida de lo posible. No hay evidencias de que sean beneficiosas dietas especiales en el tratamiento de la úlcera péptica.

En la actualidad el manejo quirúrgico de la úlcera péptica se limita al tratamiento de las complicaciones. Cuando se requiere cirugía, se utilizan métodos mínimamente invasivos. En casos de úlceras con sangrado, se puede lograr la hemostasia con métodos endoscópicos. Y el uso del balón de dilatación por vía endoscópica suele ser eficaz para aliviar una obstrucción. 


Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. P.893-894.
 

lunes, 12 de octubre de 2015

Bibliografía 4

En esta cuarta semana he decidido hacer la bibliografía de mi trabajo  de campo, en este caso sobre la enfermedad de Crohn.

La enfermedad de Crohn es una respuesta inflamatoria granulomatosa que puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, incidiendo más sobre  el intestino delgado.

Esta enfermedad progresa en forma lenta e implacable y a menudo puede ser discapacitante. Los principales síntomas son dolor cólico, pérdida de peso, alteraciones de los líquidos y electrolitos, diarrea intermitente, fiebre baja y malestar general. Y las principales manifestaciones o signos suelen ser lesiones granulomatosas en todas las capas del intestino, ulceración de la piel perianal, fístulas y abcesos abdominales y obstrucción intestinal.

El diagnóstico de esta enfermedad requiere una anamnesis completa y un examen físico minucioso. Entre las principales pruebas diagnósticas que se suelen realizar están la sigmoidoscopia, examen de muestras de heces frescas, tomografía computarizada y radiografías con contraste. La realización de estas pruebas sirven para detectar signos como abcesos, fístulas, infección, realizar biopsias, etc.

Los métodos de tratamiento se centran en la inhibición de la respuesta inflamatoria y en promover la curación, mantener una nutrición adecuada, y prevenir y tratar las complicaciones. Las medicaciones más utilizadas son corticosteroides, sulfasalazina, metroonidazil, ciclosporina y 6-mercaptopurina para tratar la reacción inflamatoria.

En 1999, la FDA aprobó el uso de infliximab para el tratamiento de la enfermedad de  Crohn moderada a grave que no responde a los tratamientos estándares o  para el tratamiento de fístulas de drenaje abiertas. Este es el primer tratamiento específico aprobado para esta enfermedad ya que combate varios de los signos y síntomas que presentan los pacientes con este problema de salud.

En este trastorno son frecuentes las deficiencias nutricionales debido a la malabsorción de los alimentos. Se recomienda una dieta nutritiva rica en calorías, vitaminas y proteínas, y evitar las grasas ya que agravan la diarrea. En la fase aguda de la enfermedad se indica una dieta básica, con buen balance nutricional pero sin residuos y de poco volumen, debido a que los alimentos que se ingieren de esta manera se absorben en el yeyuno y permiten al intestino inflamado descansar.

En los casos en los que el intestino no puede absorber el alimento se utiliza la nutrición parenteral total que consiste en la administración intravenosa de soluciones de glucosa hipertónicas con el agregado de aminoácidos y grasas. Éstas se deben administrar a través de una vena central de mayor diámetro.


Porth CM. Trastornos de la función gastrointestinal. En: Porth CM, directora. Fisiopatología. Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª ed. Madrid: Médica Panamericana; 2009. p. 895-902.

domingo, 11 de octubre de 2015

Bibliografía 4

Dado que en mi grupo de prácticas de esta semana hemos estudiado la gastritis y la úlcera péptica, en esta cuarta bibliografía voy a hablar de la gastritis, ya que fue de la que menos información obtuvimos y me gustaría saber más sobre esta patología.

La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica. Hay muchas causas de gastritis. La mayoría de ellas se pueden agrupar como gastritis aguda o gastritis crónica. Empezaré explicando la primera.

La gastritis aguda es la inflamación transitoria de la mucosa gástrica. Se asocia con frecuencia con irritantes locales, como endotoxinas bacterianas, alcohol y aspirina. Según la gravedad del trastorno, la respuesta de la mucosa puede variar desde el edema moderado e hiperemia hasta la erosión hemorrágica de la mucosa gástrica.

Los síntomas de las personas con gastritis aguda son variables. En muchos casos las personas con gastritis por aspirina no son conscientes de ello o se quejan solo de pirosis o acidez. En el caso de la gastritis asociada con consumo excesivo de alcohol la situación es diferente, a menudo produce sufrimiento gástrico transitorio, que puede producir vómitos y en situaciones más graves, hemorragias y hematemesis. La gastritis causada por toxinas de microorganismos infecciosos como las enterotoxinas estafilocócicas suele ser de comienzo brusco y violento, con sufrimiento gástrico y vómitos que aparecen unas cinco horas después de la ingestión de alimentos contaminados. La gastritis aguda por general es autolimitada y se cura al cabo de pocos días con regeneración completa.

La gastritis crónica es una entidad distinta de la gastritis aguda. Se caracteriza por la ausencia de erosiones visibles y por la presencia de cambios inflamatorios crónicos que producen atrofia del epitelio glandular del estómago. Hay tres tipos principales de gastritis crónica: Gastritis por Helicobacter pylori, gastritis autoinmune y gastritis atrófica multifocal, y gastropatía química. Explicaré un poco cada una de ellas.

Las principales vías de transmisión de la gastritis causada por Helicobacter pylori en países industrializados se producen de persona a persona, a través del vómito, la saliva o las heces contaminadas, mientras que en los países en desarrollo se cree que la principal vía de transmisión es el agua.

La gastritis por H.pylori es una enfermedad inflamatoria crónica del antro y cuerpo del estómago. La infección crónica por esta bacteria puede producir atrofia gástrica y úlcera péptica, y se asocia con mayor riesgo de adenocarcinoma gástrico y linfoma gástrico de células B de bajo grado.

H.pylori es un bacilo pequeño que puede colonizar las células epiteliales secretoras de moco del estómago. Secreta ureasa, que le permite producir amoníaco en cantidad suficiente como para neutralizarla acidez de su entorno. Esta bacteria produce enzimas y toxinas que interfieren en la protección local de la mucosa gástrica contra el ácido, producen inflamación intensa y despiertan la respuesta inmune.

La gastritis autoinmune es la forma menos frecuente de gastritis crónica. Afecta al fondo y al cuerpo del estómago y se asocia con anemia perniciosa. La mayoría de las personas con este trastorno tienen anticuerpos circulantes contra las células parietales y el factor intrínseco; por eso esta forma de gastritis se considera de origen autoinmune.

La gastritis atrófica multifocal es un trastorno de etiología desconocida. Es más frecuente que la gastritis autoinmune y predomina en las personas de raza blanca. Este tipo de gastritis afecta al antro y a las zonas adyacentes del estómago. Al igual que la gastritis autoinmune se asocia con una disminución de la secreción de ácido gástrico. Este tipo de gastritis y la explicada anteriormente producen escasos síntomas gástricos.


Porth CM. Trastornos de la función gastrointestinal. Fisiopatología: Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª edición. Madrid, España: Editorial médica panamericana S.A.C.F; 2010. 891-893.

viernes, 9 de octubre de 2015

Bibliografía 4

 Esta semana voy a hablar del trabajo de campo que en mi caso es sobre la colitis ulcerosa.

La colitis ulcerosa es un trastorno inflamatorio no específico del colon. Puede comenzar a cualquier edad y tiene un pico de incidencia entre los 20 y los 25 años. Se limita al recto y al colon. Suele comenzar en el recto, se disemina en dirección proximal y compromete sobre todo la capa mucosa, aunque también puede extenderse a la capa submucosa.

Las lesiones que se forman en las criptas de Lieberkuhn en la base de la capa mucosa son características de la enfermedad. El proceso inflamatorio lleva a la formación de hemorragias puntiformes en la mucosa, que luego supuran y forman abscesos en las criptas. Estas lesiones inflamatorias pueden volverse necróticas y ulcerarse.

La diarrea, que es la manifestación característica de la colitis ulcerosa, varía de acuerdo con la gravedad de la enfermedad. Puede haber hasta 30 o 40 deposiciones por día. Las heces contienen sangre y moco, ya que la colitis ulcerosa afecta a la capa mucosa del intestino. Puede haber diarrea nocturna, en los casos en que los síntomas diurnos son intensos, como también calambres abdominales leves e incontinencia fecal. Son frecuentes la anorexia, la debilidad y la fatiga.

La enfermedad se divide en 3 tipos: crónica leve, crónica intermitente y aguda fulminante.  La forma más frecuente es la crónica leve, en la que la hemorragia  y la diarrea son leves y los signos sistémicos son mínimos o están ausentes. Esta forma de la enfermedad se puede tratar con métodos conservadores. La forma crónica intermitente se presenta en forma continua a partir del primer episodio. La superficie del colon afectada es mayor que en la forma mas leve y hay mas signos y complicaciones sistémicos. En alrededor del 15% de las personas afectadas, la enfermedad toma un curso mas fulminante, afecta a todo el colon y se manifiesta con diarrea sanguinolenta intensa, fiebre y dolor abdominal agudo.

Una de las complicaciones más temidas de la colitis ulcerosa es el cáncer de colon. En personas que sufren de pancolitis durante por lo menos 10 años, el riesgo de desarrollar cáncer es más de 20 a 30 veces mayor que el de la población en general.

El diagnostico de la colitis ulcerosa se basa en la anamnesis y en el examen físico y se confirma con una proctosignoidoscopia.

El tratamiento depende del grado de la enfermedad y de la gravedad de los síntomas. Algunos pacientes con síntomas leves a moderados pueden controlarlos evitando la cafeína, la lactosa (leche), los alimentos muy condimentados y los que producen gases. Los suplementos de fibras se pueden utilizar para disminuir la diarrea y los síntomas rectales.

En los pacientes con colitis ulcerosa que no responden al tratamiento conservador, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico (resección del recto y del colon completo) con la creación de una ileostomía o una anastomosis ileonal.


Porth CM. Trastornos de la función gastrointestinal. En: Porth CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos aires: Médica Panamericana;2010, p 698-701.

Bibliografía 4

ÚLCERA PÉCTICA

*Datos Generales:

Puesto que esta semana hemos hecho diagnósticos, intervenciones y objetivos sobre la Úlcera Péptica; a continuación voy hablar de esta alteración en el tracto gastrointestinal superior.

Las formas más frecuentes de úlcera péptica son las úlceras duodenal y gástrica. Las úlceras duodenales son cinco veces más frecuentes que las gástricas, pueden presentarse en cualquier edad y son comunes en los adultos jóvenes. Las ulceras gástricas son más frecuentes en edades mayores y tienen una incidencia pico entre 55 y los 70 años. Ambos tipos de ulcera son tres a cuatro veces más frecuentes en los varones.

La úlcera péptica puede afectar a una o a todas las capas del estómago o del duodeno. Puede penetrar solo en la superficie mucosa o extenderse hacia las capas del músculo liso. En algunos casos una úlcera puede penetrar en la pared externa del estómago o del duodeno. Es habitual que se produzcan remisiones y exacerbaciones espontáneas. La curación de la capa muscular se produce por reemplazo con tejido cicatrizal; las capas de la mucosa que cubren al músculo cicatrizado se regenera, pero esa regeneración no es perfecta por lo que se producen episodios repetidos de ulceración.

Antiguamente se pensaba que tener una úlcera péptica era debido a una predisposición genética, al estrés o a una dieta desordenada. Hoy en día esa forma de pensar a cambiado y la mayoría de los casos de úlcera péptica se deben a infección por Helicobacter pylori. La segunda causa más frecuente es el uso de AINE y de aspirina. Es probable que la aparición de úlcera péptica en miembros de una misma familia, que antes se atribuía a factores genéticos, se deba a la infección intrafamiliar por H.pylori y no a la genética.

La aspirina es el más ulcerógeno de los AINE. El desarrollo de úlcera en los consumidores de AINE depende de la dosis. Se cree que la patogenia de la úlcera inducida por AINE implica un daño a la mucosa y la inhibición de la síntesis de prostanglandinas. El daño gástrico inducido por AINE es asintomático y pueden surgir complicaciones que ponen en peligro la vida sin previo aviso.

*Manifestaciones:


Las principales manifestaciones clínicas de la úlcera péptica no complicada son las molestias y el dolor. Este último se describe como quemante, corrosivo o como un calambre, por lo general es rítmico y aparece con el estómago vacío, entre las comidas y a las 1 o 2 de la mañana. El dolor se localiza sobre una pequeña zona cerca de la línea media en el epigastrio, cerca del apéndice xifoide y puede irradiarse por debajo del margen costal hacia la espalda o, rara vez, hacia el hombro derecho. En lesiones más extensas puede haber sensibilidad a la presión superficial y a la profunda en la zona epigástrica y defensa muscular voluntaria. Otra característica del dolor ulceroso es la periodicidad. El dolor recorre a intervalos de semanas o meses. En períodos exacerbación, aparece diariamente durante varias semanas y luego remite hasta que se produce otra recurrencia. Se alivia con los alimentos y con los antiácidos.

Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: salud-enfermedad, un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. p.893-894. 

jueves, 8 de octubre de 2015

Bibliografía 4

Esta semana nos toca hablar del trabajo de campo, en esta ocasión hablaré sobre la enfermedad del Crohn , también llamada enteriris aguda, según nuestro libro se trata de un trastorno inflamatorio crónico que abarca varias capas de la pared intestina (trasmural). Afecta a todo el tracto gastrointestinal desde la boca hasta el ano y generalmente se localiza en el íleon terminal y en la parte del colon ascendente.

Es de especial relevancia destacar, que la presentación clínica de esta enfermedad generalmente se caracteriza por diarrea persistente, las heces son fluidas y no presentan sangre, excepto que el colon se encuentre afectado. También, estos pacientes suelen presentar un cuadro de dolor abdominal en el cuadrante inferior derecho que se inicia con las comidas y se alivia con la defecación. A medida que la enfermedad progresa, también puede aparecer anorexia, desnutrición, pérdida de peso, anemia y malestar. Lesiones anorrectales como fístulas y abcesos que pueden aparecer incluso años antes que se presente la enfermedad.

Una vez que ya hemos presentado la enfermedad me parece de gran importancia como el libro nos habla del trabajo interdisciplinar que tenemos que llevar a cabo para el  tratamiento de la enfermedad. Por ejemplo:

-          Sedantes y tranquilizantes, para favorecer el reposo y reducir la ansiedad.
-          Antidiarreicos, para reducir la diarrea y los dolores espasmódicos.
-          Corticoides, para reducir la respuesta inflamatoria activa, disminuir el edema y controlar agudizaciones.
-          Sulfasalacina, que actúa de forma tópica sobre la mucosa del colon para inhibir el proceso inflamatorio.
-          Inmunosupresores, en pacientes que no responden a otros tratamientos, o que necesiten terapia crónica de esteroides. Mantienen la remisión y facilitan la cicatrización.

Gracias a lo anteriormente dicho, y una dieta saludable se pueden evitar las intervenciones quirúrgicas que tienen gran cantidad de complicaciones.

Otra de las razones por la que he elegido este libro es porque nos indica cómo debemos actuar desde la perspectiva de enfermeros, por una parte hay que controlar el balance hídrico del paciente y su estado de hidratación ,vigilar la consistencia de las heces, la presencia o no de signos de obstrucción, así como analizar los factores que estresen al enfermo. Por la otra parte, nos encontramos a las medidas dietéticas, tales como una dieta rica en proteínas, bajas en residuos y grasas, abundante de calorías y bien equilibrada.

Termino, así mi exposición, diciendo que este libro resulta interesante porque de una manera muy resumida nos habla tanto de la enfermedad como de sus causas, así como también las distintas formas de las que se pueden actuar.

 Rubiales Paredes MD, Palmar Santos AM. Alteraciones intestinales. En: Pedraz Marcos A coordinadora. Enfermería del adulto. Vol II.  1ª ed. Madrid: Ramón Areces; 2011.p. 575-577.