domingo, 15 de noviembre de 2015

Práctica 3

Úlceras por presión

En la práctica de esta semana nos ha visitado un enfermero de Hellín (Albacete) con el que hemos aprendido a curar las diferentes úlceras por presión (UPP). 

Una úlcera por presión es una lesión en la piel y/o tejido subyacente por lo general sobre una prominencia ósea por presión y/o cizalla. Hay varios tipos de UPP según su gravedad:
  • Estadio I: eritema no blanqueante, enrojecimiento mantenido.
  • Estadio II: pérdida parcial del espesor de la dermis y/o epidermis, se levanta la piel.
  • Estadio III: pérdida completa del grosor de la piel, la grasa puede ser visible. Aquí se incluyen también las heridas por humedad.
  • Estadio IV: pérdida total del espesor del tejido. El hueso, tendón o músculo están expuestos. Pueden aparecer esfacelos (tejido amarillo-fibrinoso compuesto por fibrina, pus y material protéico) y necrosis (tejido muerto con inadecuado aporte sanguíneo).
 
El cuidado de las UPP se debe abordar de la siguiente manera:

Primero se ha de preparar el lecho de la herida, desde el tejido de base y en el ambiente óptimo para asegurar el proceso de curación en un tiempo adecuado. La preparación es un proceso dinámico que se enfoca en tres componentes: desbridamiento (antes y después con antisépticos), equilibrio bacteriológico y apósitos interactivos. Es la base del tratamiento de heridas crónicas y es proceso por el cual se eliminan las barreras locales que impiden cicatrización.

Tras haber preparado el lecho de la herida, pasamos a abordar las heridas basándonos en el acrónimo "TIME", que es un procedimiento de cura:
  • T: control del tejido no viable o deficiente. Se limpia la lesión, retirando los restos orgánicos e inorgánicos, exudados y desdechos metabólicos. Lo realizaremos con suero fisiológico sin antisépticos y una jeringa de 20 ml, para impedir que el lecho de la herida sufra y se produzca el mínimo traumatismo químico y mecánico. No se debe limpiar con mucha presión porque se puede dañar el lecho del tejido nuevo que se está formando. Si estamos ante una situación de urgencia y no tenemos suero fisiológico, limpiaremos la herida con el agua del grifo, pero esta se debe hervir antes. Por último, secaremos la zona con la mínima fuerza.
Hay varios tipos de desbridamiento:
    • Cortante: con pinzas y bisturí, usando analgesia previa.
    • Enzimático: con enzimas proteolíticas que rompen los puentes de colágeno. Combinado con hidrogel se potencia su acción pero no se debe combinar con antibióticos, antisépticos o metales pesados.
    • Autolítico: con apósitos o hidrogeles que aportan humedad para que cicatrice por sí sola. Este tipo de desbridamiento es lento.
    • Mecánico: se rompe el tejido sano y necrótico por cepillado, es doloroso.
    • Larval y osmótico: se colocan larvas de mosca para que desaparezca el tejido necrótico.
  • I: control de la inflamación e infección. El proceso de cicatrización queda interrumpido si se produce una infección, por lo que debemos controlarla.
Hay varios tipos de infección:
    • Contaminación: presencia de bacterias que no se multiplican.
    • Colonización: presencia de bacterias que se multiplican.
    • Biofilm: fina capa de microorganismos que se adhieren a la superficie de una estructura orgánica o inorgánica. El tratamiento consiste en la combinación de antimicrobianos, mucha limpieza y desbridamiento. Si se desarrolla un biofilm se producen los siguientes signos: enlentecimiento de la cicatrización, decoloración y fragilidad del tejido de granulación, mal olor y rotura del tejido cicatrizado, exudado seroso con inflamación recurrente. 
  • M: control del exudado. Una humedad excesiva provoca maceración de la herida y su escasez implica tener un lecho seco y retraso en la cicatrización. Necesitamos por ello controlar el exudado de forma dinámica, manteniendo un ambiente óptimo. La principal opción para manejar el exudado en el tratamiento local de las heridas son los apósitos, los cuales deben ser eficaces frente a las fugas de exudado.
  •  E: estimulación de los bordes epiteliales. La cicatrización ocurre de los bordes hacia el centro de la herida, por migración celular. Debemos utilizar productos que aceleren la cicatrización mediante procesos biológicos, que favorezcan la formación de tejido de granulación y epitelización de los bordes de la herida.

Por último, realizaremos la elección del producto de cura. A los productos que utilizaremos los clasificaremos según su modo de actuación:
  • Productos pasivos: mejoran las condiciones locales de cicatrización de la herida pero sin aportar ningún elemento.  
  • Productos activos: además de mejorar las condiciones locales, aportan elementos que actúan en el lecho de la lesión incidiendo de manera activa en el proceso de la cicatrización.

Según la lesión que tengamos delante utilizaremos unos productos u otros, así...
  • Si es una lesión con la piel íntegra aplicaremos ácidos grasos + hidrocelular (exudado abundante) o hidrocoloide (exudado escaso).
  • Si es una lesión superficial con granulación aplicaremos un hidrocelular o hidrocoloide.
  • Si es una lesión profunda aplicaremos alginato o hidrofibra + hidrocelular o hidrocoloide, o bien rellenaremos la cavidad con hidrogel.
  • Si es una lesión con tejido desvitalizado usaremos un algoritmo con manejo bacteriano. 

Concluiré diciendo que debemos siempre curar las heridas dependiendo de cómo se encuentre esta, ya que no se debe aplicar el mismo tratamiento a todas las úlceras.

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