La úlcera péptica
El término úlcera péptica se refiere a un grupo de trastornos ulcerosos en zonas del tracto gastrointestinal superior que están expuestas a las secreciones ácido-pépticas. Las formas más frecuentes de úlcera péptica son las úlceras duodenal y gástrica. La úlcera péptica, con sus exacerbaciones y remisiones, representa un problema crónco de salud. Cerca del 10% de la población tiene o tendrá úlcera péptica.
La úlcera péptica puede afectar a una o atodas las capas del estómago o del duodeno. Puede penetrar solo en la superficie mucosa o extenderse hacia las capas del músculo liso. En algunos casos una úlcera puede penetrar en la pared externa del estómago o del duodeno. La curación de la capa muscular se produce por reemplazo con tejido cicatrizal; las capas de la mucosa que cubren al músculo cicatrizado se regeneran, pero esta regeneración no es perfecta por lo que se producen episodios repetidos de ulceración.
Desde comienzos de la década de 1980, hubo un cambio radical respecto a lo que se consideraba la causa de la úlcera péptica. Ya no se piensa que se debe a una predisposición genética, al estrés o a una dieta desordenada. La mayoría de los casos se deben a infección por H. pylori, la segunda causa más frecuente es el uso de AINE y de aspirina. Es probable que la aparición de úlcera péptica en miembros de una misma familia, que antes se atribuía a factores genéticos, se deba a la infección intrafamiliar por H. pylori y no a una susceptibilidad genética. ManifestacionesLas principales manifestaciones clínicas de la úlcera péptica no complicada son las molestias y el dolor. Este último se describe como quemante, corrosivo o como un calambre, por lo general es rítmico y aparece con el estómago vacío. El dolor se localiza sobre una pequeña zona cerca de la línea media en el epigastrio, y puede irradiarse por debajo del margen costal hacia la espalda o, rara vez, hacia el hombro derecho. El dolor se alivia con alimentos y con los antiácidos. En lesiones más extensas puede haber sensibilidad a la presión superficial y a la profunda en la zona epigástrica y defensa múscular voluntaria.
ComplicacionesLas complicaciones de la úlcera péptica son:
- Hemorragia: se produce por sangrado del tejido de granulación o por erosión de la úlcera en una arteria o vena. Se presenta en hasta un 10 a 20% de pacientes. La hemorragia puede evidenciarse por hematemesis o melena. Hasta un 20% de las personas con úlceras sangrantes no tienen síntomas previos de dolor; esto sucede en especial en las que reciben AINE. La hemorragia aguda se evidencia por la aparición repentina de debilidad, mareos, sed, piel fría y húmeda, deseo de defecar, heces blandas, alquitranadas o rojas, etc.
- Obstrucción: es provocada por edema, espasmo o contracción del tejido cicatrizal que dificulta el pasaje del contenido gástrico a través del píloro o zonas adyacentes. Hay sensación de saciedad epigástrica y de pesadez luego de las comidas. Y en casos de obstrucción grave, hay vómitos de alimentos no digeridos.
- Perforación: se produce por erosión de todas las capas de la pared del estómago o del duodeno. Se produce en cerca del 5% de las personas con úlcera péptica, y en este caso el contenido gastrointestinal penetra en el peritoneo y produce peritonitis, o penetra en estructuras adyacentes como el páncreas. La irradiación del dolor hacia la espalda, un gran sufrimiento nocturno, y la falta de alivio del dolor con las comidas o antiácidos pueden indicar la presencia de una perforación.
DiagnósticoLos procedimientos de diagnóstico de la úlcera péptica son la anamnesis, los estudios de laboratorio, los estudios por imágenes y la endoscopia. Se debe prestar atención al uso de aspirinas y AINE al confeccionar la historia clínica. Es importante diferenciar entre la úlcera péptica y otras causas de dolor epigástrico. El hallazgo de anemia hipocrómica y de sangre oculta en las heces indica la presencia de hemorragia.
La endoscopia (gastroscopia y duodenoscopia) se puede utilizar para visualizar la zona de la úlcera y obtener muestras de biopsia para determinar la presencia de H. pylori y descartar enfermedad maligna. Las radiografías con bario se utilizan para detectar la presencia de un cráter ulceroso y para descartar un carcinoma gástrico.
TratamientoEl tratamiento de la úlcera péptica ha cambiado de forma drástica en los últimos años; en la actualidad el objetivo es erradicar la causa y permitir la curación permanente de la enfermedad.
El tratamiento farmacológico se centra en la erradicación de H. pylori, el alivio de los síntomas de la úlcera y la curación del cráter ulceroso. Los fármacos neutralizadores del ácido, inhibidores del ácido y protectores de la muosa se utilizan para aliviar los síntomas y promover la curación del cráter ulceroso. Se debe evitar la aspirina y los AINE en la medida de lo posible. No hay evidencias de que sean beneficiosas dietas especiales en el tratamiento de la úlcera péptica.
En la actualidad el manejo quirúrgico de la úlcera péptica se limita al tratamiento de las complicaciones. Cuando se requiere cirugía, se utilizan métodos mínimamente invasivos. En casos de úlceras con sangrado, se puede lograr la hemostasia con métodos endoscópicos. Y el uso del balón de dilatación por vía endoscópica suele ser eficaz para aliviar una obstrucción.
Porth CM. Transtornos de la función gastrointestinal. En: Porh CM, director. Fisiopatología: Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª ed. Buenos Aires: Médica Paramericana; 2010. P.893-894.

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