miércoles, 18 de noviembre de 2015

Bibliografía 10

En esta última bibliografía voy hablar de un tema muy importante, en este caso, hablo de la alimentación a través de sondas, la importancia reside, que si en estos pacientes no prestamos especial cuidado pueden llegar a tener desnutrición.

En primer lugar, decir que la alimentación por sonda nasogástrica  puede ser necesaria en pacientes que no puedan o que no deseen comer, o bien en aquellos en los que es necesario complementar los alimentos ingeridos, así como en pacientes en estados catabólicos que precisen un aporte calórico elevado como por ejemplo, una persona que se haya quemado.

Por otra parte, podemos decir que la alimentación por sonda se favorece con respecto a la alimentación por vía intravenosa, pues tiene un menor coste y además se han visto que gracias a la alimentación por sonda existen menos complicaciones. Favorece el mantenimiento y la función gastrointestinal y acelera el la regeneración  del intestino delgado, respeta la producción de anticuerpos humorales, reduce la proliferación bacteriana excesiva en el intestino y disminuye el riesgo de padecer una septicemia.

Seguiremos diciendo, que las fórmulas enterales  se presentan en forma de polvo preparado para reconstruir o bien como líquidos preparados para usar. En general contienen las siguientes sustancias: proteínas, hidratos de carbono, lípidos, electrolitos y vitaminas y minerales, según cuales sean las necesidades de los pacientes, les daremos unos u otros.

Decir,  que las fórmulas isotónicas son las más utilizadas y que se han desarrollado fórmulas especiales, para los pacientes con problemas hepáticos, diabetes, insuficiencia renal, inmunodeficiencia.

A continuación, una vez explicado las ventajas de utilizar una sonda nasogástricas y de los distintos tipos de alimentos que le podemos ofrecer a los pacientes. Por un lado, se encuentran las sondas de gran calibre que se utilizan para la alimentación intermitente a corto plazo (1 semana) por gravedad a través de una jeringuilla o una bomba de infusión de 4 a  6 veces al día. Si por el contrario necesitamos una alimentación prolongada (4 semanas), se inserta una sonda nasointestinal flexible blanda larga de pequeño calibre fabricada, en general con poliuretano que avanza más rápido hacia el píloro. Se debe tener el cabecero de la cama elevado uso 30º y así, evitaremos la posibilidad de aspiración y debemos saber que puede haber un riesgo de infección porque nos encontramos ante un entorno alcalino.

Por último, comentar que en los pacientes con antecedentes de reflujo gástrico o nutrición por aspiración, se puede insertar un tubo de yeyunostomía de pequeño calibre mediante una técnica quirúrgica o a través de una laparoscopia. Las sondas colocadas directamente, se fijan mediante dispositivos estabilizadores, una punta tipo champiñón de gran tamaño, o bien un globo inflado con agua de manera semejante al catéter de Foley para la retención urinaria.

Ponemos, aquí, punto y final a nuestra exposición destacando una vez más, como a lo largo de esta bibliografía que una de nuestras principales tareas suele ser poner sondas y que debemos realizarlo de manera adecuada y sabiendo en todo momento cual es la que tenemos que elegir y que alimentación requiere nuestro paciente.


Smith SF, Duell DJ, Martin BC .Gestión nutricional e intubación NG. En: Smith SF directora. Técnicas de enfermería clínica: de las técnicas básicas a las avanzadas. Vol 1. 7ª ed. Madrid: Pearson; 2009. p 629-678

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