En esta última bibliografía voy hablar
de un tema muy importante, en este caso, hablo de la alimentación a través de
sondas, la importancia reside, que si en estos pacientes no prestamos especial
cuidado pueden llegar a tener desnutrición.
En primer lugar, decir que la
alimentación por sonda nasogástrica puede
ser necesaria en pacientes que no puedan o que no deseen comer, o bien en
aquellos en los que es necesario complementar los alimentos ingeridos, así como
en pacientes en estados catabólicos que precisen un aporte calórico elevado
como por ejemplo, una persona que se haya quemado.
Por otra parte, podemos decir que la
alimentación por sonda se favorece con respecto a la alimentación por vía
intravenosa, pues tiene un menor coste y además se han visto que gracias a la
alimentación por sonda existen menos complicaciones. Favorece el mantenimiento y la función gastrointestinal y acelera el la regeneración del intestino delgado, respeta la producción
de anticuerpos humorales, reduce la proliferación bacteriana excesiva en el
intestino y disminuye el riesgo de padecer una septicemia.
Seguiremos diciendo, que las fórmulas
enterales se presentan en forma de polvo
preparado para reconstruir o bien como líquidos preparados para usar. En general
contienen las siguientes sustancias: proteínas, hidratos de carbono, lípidos,
electrolitos y vitaminas y minerales, según cuales sean las necesidades de los
pacientes, les daremos unos u otros.
Decir, que las fórmulas isotónicas son las más
utilizadas y que se han desarrollado fórmulas especiales, para los pacientes
con problemas hepáticos, diabetes, insuficiencia renal, inmunodeficiencia.
A continuación, una vez explicado las
ventajas de utilizar una sonda nasogástricas y de los distintos tipos de
alimentos que le podemos ofrecer a los pacientes. Por un lado, se encuentran
las sondas de gran calibre que se utilizan para la alimentación intermitente a
corto plazo (1 semana) por gravedad a través de una jeringuilla o una bomba de infusión
de 4 a 6 veces al día. Si por el
contrario necesitamos una alimentación prolongada (4 semanas), se inserta una
sonda nasointestinal flexible blanda larga de pequeño calibre fabricada, en
general con poliuretano que avanza más rápido hacia el píloro. Se debe tener el
cabecero de la cama elevado uso 30º y así, evitaremos la posibilidad de
aspiración y debemos saber que puede haber un riesgo de infección porque nos
encontramos ante un entorno alcalino.
Por último, comentar que en los
pacientes con antecedentes de reflujo gástrico o nutrición por aspiración, se
puede insertar un tubo de yeyunostomía de pequeño calibre mediante una técnica
quirúrgica o a través de una laparoscopia. Las sondas colocadas directamente,
se fijan mediante dispositivos estabilizadores, una punta tipo champiñón de
gran tamaño, o bien un globo inflado con agua de manera semejante al catéter de
Foley para la retención urinaria.
Ponemos, aquí, punto y final a nuestra
exposición destacando una vez más, como a lo largo de esta bibliografía que una
de nuestras principales tareas suele ser poner sondas y que debemos realizarlo
de manera adecuada y sabiendo en todo momento cual es la que tenemos que elegir
y que alimentación requiere nuestro paciente.
Smith SF, Duell DJ, Martin BC .Gestión nutricional e intubación NG. En: Smith
SF directora. Técnicas de enfermería clínica: de las técnicas básicas a las avanzadas. Vol 1. 7ª ed. Madrid: Pearson;
2009. p 629-678
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