En la novena semana de clase voy a volver hablar sobre el
trabajo de campo. Que en mi caso es de la enfermedad de Crohn y la colitis
ulcerosa. A continuación me voy a ceñir en hablar del tratamiento de la
enfermedad de Crohn.
TRATAMIENTO
El principal objetivo del tratamiento es eliminar los
ataques agudos tan pronto como sea
posible y reducir la incidencia de las recaídas. El tratamiento inicial no será
quirúrgico, sino que se basará en el alivio asintomático. Los métodos de
tratamiento se centran en la inhibición de la respuesta inflamatoria y en
promover la curación, mantener una nutrición adecuada, y prevenir y tratar las
complicaciones. Varias medicaciones son eficaces para suprimir la reacción inflamatoria
entre ellas los corticosteroides, la sulfasalacetaina, el metrodinazil, la
6-mercaptopurina y la ciclosporina. Puede ser necesaria la resección quirúrgica
del intestino dañado, el drenaje de los abscesos o la reparación de un tracto
fistuloso.
Además de los medicamentos para reducir la inflamación, se
utilizan otros como sedantes y tranquilizantes (para favorecer el reposo y
reducir la ansiedad), antidiarreicos (para reducir la diarrea y los dolores
espasmódicos), corticoides (para disminuir el edema y controlar agudizaciones)
e inmunosupresores (en pacientes que no responden a otros tratamientos o que
necesiten terapia crónica de esteroides, además mantienen la remisión y facilitan
la cicatrización).
Con respecto a los hábitos alimenticios a seguir cuando se
sufre esta enfermedad se debe comer cantidades pequeñas de alimento a lo largo
del día, beber mucha agua (consumo frecuente de cantidades pequeñas a lo largo
del día), evitar los alimentos ricos en fibra (salvado, frijoles, nueces, semillas
y palomitas de maíz), evitar los alimentos grasos, grasosos o fritos y las
salsas (mantequilla, margarina y crema espesa), si su cuerpo no digiere bien
los productos lácteos es recomendable reducir su consumo (ensaye con quesos
bajos en lactosa, como el queso suizo y Cheddar, y un producto enzimático, como
Lactaid, para ayudar a descomponer la lactosa), evitar alimentos que usted sabe
que le causan gases como legumbres, alimentos picantes, repollo, brócoli,
coliflor, frutas y jugos de frutas crudas (sobre todo cítricos).
Si con el tratamiento farmacológico y hábitos de vida
saludable, no es posible evitar la intervención quirúrgica, esta puede ser
diferente dependiendo del proceso patológico principal y de la porción de
intestino afectada. En general, sólo se realizará cuando sea necesario debido a
las complicaciones o fracaso de las medidas terapéuticas conservadoras. Las
indicaciones frecuentes para la cirugía
incluyen la obstrucción intestinal, las fístulas internas, los abcesos
intraabdominales y la enfermedad
perineal. La resección de la porción afectada del intestino con anastomosis es
la técnica quirúrgica de elección. Si se requiere derivación fecal mediante
ostomía el tipo de derivación utilizada dependerá de la localización y la cantidad de segmento intestinal a resecar.
Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM, editor.
Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual Moderno, 2010.
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