miércoles, 11 de noviembre de 2015

Bibliografía 9

En la novena semana de clase voy a volver hablar sobre el trabajo de campo. Que en mi caso es de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. A continuación me voy a ceñir en hablar del tratamiento de la enfermedad de Crohn.

TRATAMIENTO

El principal objetivo del tratamiento es eliminar los ataques agudos  tan pronto como sea posible y reducir la incidencia de las recaídas. El tratamiento inicial no será quirúrgico, sino que se basará en el alivio asintomático. Los métodos de tratamiento se centran en la inhibición de la respuesta inflamatoria y en promover la curación, mantener una nutrición adecuada, y prevenir y tratar las complicaciones. Varias medicaciones son eficaces para suprimir la reacción inflamatoria entre ellas los corticosteroides, la sulfasalacetaina, el metrodinazil, la 6-mercaptopurina y la ciclosporina. Puede ser necesaria la resección quirúrgica del intestino dañado, el drenaje de los abscesos o la reparación de un tracto fistuloso.

Además de los medicamentos para reducir la inflamación, se utilizan otros como sedantes y tranquilizantes (para favorecer el reposo y reducir la ansiedad), antidiarreicos (para reducir la diarrea y los dolores espasmódicos), corticoides (para disminuir el edema y controlar agudizaciones) e inmunosupresores (en pacientes que no responden a otros tratamientos o que necesiten terapia crónica de esteroides, además mantienen la remisión y facilitan la cicatrización).

Con respecto a los hábitos alimenticios a seguir cuando se sufre esta enfermedad se debe comer cantidades pequeñas de alimento a lo largo del día, beber mucha agua (consumo frecuente de cantidades pequeñas a lo largo del día), evitar los alimentos ricos en fibra (salvado, frijoles, nueces, semillas y palomitas de maíz), evitar los alimentos grasos, grasosos o fritos y las salsas (mantequilla, margarina y crema espesa), si su cuerpo no digiere bien los productos lácteos es recomendable reducir su consumo (ensaye con quesos bajos en lactosa, como el queso suizo y Cheddar, y un producto enzimático, como Lactaid, para ayudar a descomponer la lactosa), evitar alimentos que usted sabe que le causan gases como legumbres, alimentos picantes, repollo, brócoli, coliflor, frutas y jugos de frutas crudas (sobre todo cítricos).

Si con el tratamiento farmacológico y hábitos de vida saludable, no es posible evitar la intervención quirúrgica, esta puede ser diferente dependiendo del proceso patológico principal y de la porción de intestino afectada. En general, sólo se realizará cuando sea necesario debido a las complicaciones o fracaso de las medidas terapéuticas conservadoras. Las indicaciones  frecuentes para la cirugía incluyen la obstrucción intestinal, las fístulas internas, los abcesos intraabdominales  y la enfermedad perineal. La resección de la porción afectada del intestino con anastomosis es la técnica quirúrgica de elección. Si se requiere derivación fecal mediante ostomía el tipo de derivación utilizada dependerá de la localización y  la cantidad de segmento intestinal a resecar.


Doherty GM. Intestino Delgado. En: Saavedra JLM, editor. Diagnóstico y tratamiento quirúrgicos. 11ª Ed. México: El Manual Moderno, 2010.

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