Dado que en
mi grupo de prácticas de esta semana hemos estudiado la gastritis y la úlcera
péptica, en esta cuarta bibliografía voy a hablar de la gastritis, ya que fue
de la que menos información obtuvimos y me gustaría saber más sobre esta
patología.
La gastritis
es la inflamación de la mucosa gástrica. Hay muchas causas de gastritis. La
mayoría de ellas se pueden agrupar como gastritis aguda o gastritis crónica.
Empezaré explicando la primera.
La gastritis
aguda es la inflamación transitoria de la mucosa gástrica. Se asocia con
frecuencia con irritantes locales, como endotoxinas bacterianas, alcohol y
aspirina. Según la gravedad del trastorno, la respuesta de la mucosa puede
variar desde el edema moderado e hiperemia hasta la erosión hemorrágica de la mucosa
gástrica.
Los síntomas
de las personas con gastritis aguda son variables. En muchos casos las personas
con gastritis por aspirina no son conscientes de ello o se quejan solo de
pirosis o acidez. En el caso de la gastritis asociada con consumo excesivo de
alcohol la situación es diferente, a menudo produce sufrimiento gástrico
transitorio, que puede producir vómitos y en situaciones más graves,
hemorragias y hematemesis. La gastritis causada por toxinas de microorganismos
infecciosos como las enterotoxinas estafilocócicas suele ser de comienzo brusco
y violento, con sufrimiento gástrico y vómitos que aparecen unas cinco horas
después de la ingestión de alimentos contaminados. La gastritis aguda por
general es autolimitada y se cura al cabo de pocos días con regeneración
completa.
La gastritis
crónica es una entidad distinta de la gastritis aguda. Se caracteriza por la
ausencia de erosiones visibles y por la presencia de cambios inflamatorios crónicos
que producen atrofia del epitelio glandular del estómago. Hay tres tipos
principales de gastritis crónica: Gastritis por Helicobacter pylori, gastritis
autoinmune y gastritis atrófica multifocal, y gastropatía química. Explicaré un
poco cada una de ellas.
Las
principales vías de transmisión de la gastritis causada por Helicobacter pylori
en países industrializados se producen de persona a persona, a través del
vómito, la saliva o las heces contaminadas, mientras que en los países en
desarrollo se cree que la principal vía de transmisión es el agua.
La
gastritis por H.pylori
es una enfermedad inflamatoria crónica del antro y cuerpo del estómago. La
infección crónica por esta bacteria puede producir atrofia gástrica y úlcera
péptica, y se asocia con mayor riesgo de adenocarcinoma gástrico y linfoma
gástrico de células B de bajo grado.
H.pylori es
un bacilo pequeño que puede colonizar las células epiteliales secretoras de
moco del estómago. Secreta ureasa, que le permite producir amoníaco en cantidad
suficiente como para neutralizarla acidez de su entorno. Esta bacteria produce
enzimas y toxinas que interfieren en la protección local de la mucosa gástrica
contra el ácido, producen inflamación intensa y despiertan la respuesta inmune.
La gastritis
autoinmune es la forma menos frecuente de gastritis crónica. Afecta al fondo
y al cuerpo del estómago y se asocia con anemia perniciosa. La mayoría de las
personas con este trastorno tienen anticuerpos circulantes contra las células
parietales y el factor intrínseco; por eso esta forma de gastritis se considera
de origen autoinmune.
La gastritis
atrófica multifocal es un trastorno de etiología desconocida. Es más
frecuente que la gastritis autoinmune y predomina en las personas de raza
blanca. Este tipo de gastritis afecta al antro y a las zonas adyacentes del
estómago. Al igual que la gastritis autoinmune se asocia con una disminución de
la secreción de ácido gástrico. Este tipo de gastritis y la explicada
anteriormente producen escasos síntomas gástricos.
Porth CM. Trastornos de la función
gastrointestinal. Fisiopatología: Salud-enfermedad: un enfoque conceptual. 7ª
edición. Madrid, España: Editorial médica panamericana S.A.C.F; 2010. 891-893.
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