viernes, 30 de octubre de 2015

Bibliografía 7

Esta semana nos toca hablar de la parte de dermatología, en este caso he elegido un capítulo sobre el acné, ya que me parece de especial importancia porque afecta especialmente a la adolescencia.

El acné es un padecimiento crónico, caracterizado por la presencia de lesiones que involucran al folículo piloso, que se inician como comedones y originan pápulas, pústulas y abscesos en la piel de la cara y el tórax. Los factores más importantes de su desarrollo son: la excesiva producción de sebo, la descamación anormal de folículo piloso polisebáceo y la proliferación de Propionibacterium acnés.

A continuación, los autores nos hablan de los distintos tipos de acnés, que pese  a la variedad de tipos que hay dependiendo de la edad y el modo de presentación, la forma más común es el vulgaris.

-Acné vulgaris: es la forma más común, es más frecuente en el hombre, debido a su mayor producción androgénica, principalmente en la pubertad, etapa de la vida en que el acné invariablemente se presenta; de hecho, señala su advenimiento. En la mujer su prevalencia es menor y suele preceder o acompañar a la menarquía.

-Acné conglobata: se diferencia del anterior porque presenta sus lesiones agrupadas: dos, tres o cuatro comedones fusionados, grandes abscesos o seudoquistes con formación de tractos sinuosos y fenómenos inflamatorios, con notables lesiones cicatriciales.

-Acné fulminante: forma extraña, que se caracteriza por la aparición de nódulos, abcesos y papulopústulas que en general se encuentran en el tronco y rara vez en a cara. Es casi exclusivo de los hombres y se presenta entre los 15 y los 20 años.

También podemos encontrar al acné inducido por medicamentos (esteroides anabólicos, bromuros, yoduros, glucocorticoides), por cosméticos, por detergentes, por pomadas, acné estival o acné tropical. Finalmente, existe un tipo de acné en la edad pediátrica que puede deberse a los propios andrógenos del niño o de la madre.

Seguidamente, hay que decir que el diagnóstico de esta enfermedad dermatológica se basa en la topografía de la cara y el tórax, en donde se identifican los elementos propios del padecimiento: comedones, pápulas y pústulas. Por lo que respecta al tratamiento, nuestros autores hablan del hecho de que no se resuelve a corto plazo y que se debe de tener en cuenta su gravedad y de qué lesión predomina. Existen medicamentos de uso tópico (antibióticos, eritromicina, clindamicina) y medicamentos de uso general por vía oral (tetraciclinas, clorhidrato de tetraciclina). Para las formas graves, muy crónicas o que no responden al tratamiento, podemos recurrir a isotretinoína (un retinoidederivado de la vitamina A).

Por último, ponemos final a esta exposición destacando que he elegido este capítulo porque es una enfermedad en la que todos somos susceptibles desde el nacimiento y que debemos conocer aunque sea de forma general y olvidarnos de aquellos mitos como por ejemplo, que no se puede comer chocolate , ya que no hay pruebas científicas que muestren que estos alimentos influye en el curso de la enfermedad.

Magaña García M, Magaña Lozano M. Enfermedades del complejo pilo-sebáceo-apocrino. En Magaña García M director. Dermatología. 1ªed. México: Médica Panamericana;2010.p.249-255


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