sábado, 3 de octubre de 2015

Bibliografía 3

Esta  semana, he elegido un capítulo de libro que nos habla del dolor, según hemos visto en clase, hablamos de dolor cuando nos referimos a esa sensación u experiencia subjetiva que cada persona percibe de distinta forma y que nuestro organismo lo utiliza como un mecanismo de defensa de que algo nos está ocurriendo.

En primer lugar, diremos que el cuidado de los pacientes con dolor incluye una adecuada relación entre enfermera-paciente, la defensa del paciente, el empoderamiento de este, la compasión y el respeto. El cuidado de estos requiere el reconocimiento de que el dolor puede y debe ser aliviado. Por ello antes de pensar que algunas personas pueden exagerar ante la presencia de un dolor, lo que tenemos que hacer es valorar como se encuentra nuestro paciente, es decir, es necesario ver la experiencia a través de los ojos de los pacientes porque ellos son los que lo “diagnostican” y nosotros los que aplicamos las distintas intervenciones para aliviarlos.

Por lo comentado con anterioridad, el libro nos habla de algunos prejuicios erróneos que son comunes acerca del dolor entre ellos podemos destacar que los pacientes que abusan de sustancias reaccionan de forma exagerada a las molestias, los pacientes con enfermedades menores tienen menos dolor que aquellos con alteración física grave, el dolor psicógeno no es real, el dolor crónico es psicológico, la cantidad de daño tisular en una lesión indica la intensidad del dolor…

Por otra parte el libro nos da algunas puntualizaciones acerca del dolor en lactantes como en personas mayores, entre ellas podemos destacar que los bebés pueden procesar el dolor desde la mitad-final de la gestación, que ellos aunque no puedan hablar, lo pueden expresar mediante el llanto y que el tratamiento con analgésicos en niños debe ser vigilado ya que, son muy sensibles a los fármacos y tienen una respuesta intensa y prolongada. Por lo que respecta a los ancianos me parece de especial relevancia destacar que hay ocasiones en las que piensan que es mejor ocultar la presencia del dolor  y utilizan algunas estrategias de afrontamiento como la de irse a descansar.

A continuación, hablaré de los principios de la enfermería para la administración de analgésicos.

1.      Conocer la respuesta previa del paciente a la administración de analgésicos: determinar si el paciente padece alergias, conocer si el paciente tiene algún factor de riesgo para el uso de los AINE( haber tenido antecedentes de sangrado gastrointestinal o insuficiencia renal), identificar las dosis anteriores y vías e administración de analgésicos para evitar el infratratamiento, determinar si el paciente ha obtenido alivio, preguntar si algún fármaco no opioide fue tan eficaz como un opioide.

2.      Seleccionar los fármacos adecuados cuando se haya prescrito más de un fármaco: usar fármacos opioides junto con los no opioides para el dolor leve o moderado, conocer que ambos se pueden administrar juntos, evitar la combinación de opioides con los ancianos, recordar que los parches de fentanilo, la morfina o la hidromorfina son opioies de elección a largo plazo del dolor grave, conocer que los fármacos intravenosos son más rápidos y alivian el dolor agudo en una hora por lo general, mientras que los orales puede tardar hasta dos horas, evitar los analgésicos intramusculares en ancianos, utilizar un opioide con un analgésico no opiáceo para el dolor grave , para el dolor crónico administrar fórmulas de acción prolongada de forma pautada.


3.      Conocer la posología exacta: recordar que 4g se considera la dosis máxima en 24h para el paracetamol y el ácido acetilsalicílio; 3200mg de ibuprofeno, ajustar las dosis tanto en niños como en mayores, recordar que las grandes dosis de opioides son más aceptables en pacientes que los toleran que los no los toleran, pero en aquellos que no están habituados, también hay que saber que cuando se ajusta una dosis de opioides  es importante identificar los efectos secundarios.

4.      Valorar el momento e intervalo de administración: administrar los analgésicos cuando se produzca el dolor y antes de que aumente de intensidad, recordar que la administración de fármacos programada durante 24h es habitualmente lo mejor, administrar analgésicos antes de procedimientos o actividades que puedan producir dolor, conocer la duración media de la acción de un medicamento y el tiempo de administración de manera que el efecto máximo se produzca cuando el dolor sea más intenso, utilizar formulaciones de opioides de acción prolongada para tratar al dolor crónico y evitar la interrupción brusca de estos en pacientes que son tolerantes a estos.

Ponemos, aquí, punto y final a la exposición, destacando que  la importancia de capítulo reside en que nos explica de manera detallada como actuar en cada momento del dolor y la forma de hacerlo dependiendo de si se trata de un bebé, persona adulta o una persona mayor.

Cason L, MSN, RN-BC, NE-BC, CNRN. Tratamiento del dolor. En Potter  PA, directora. Fundamentos de enfermería. 8ªed. Barcelona: Elsevier España; 2014.p. 961-996.

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