Esta semana, he elegido un capítulo de libro que
nos habla del dolor, según hemos visto en clase, hablamos de dolor cuando nos
referimos a esa sensación u experiencia subjetiva que cada persona percibe de
distinta forma y que nuestro organismo lo utiliza como un mecanismo de defensa
de que algo nos está ocurriendo.
En primer lugar,
diremos que el cuidado de los pacientes con dolor incluye una adecuada relación
entre enfermera-paciente, la defensa del paciente, el empoderamiento de este,
la compasión y el respeto. El cuidado de estos requiere el reconocimiento de
que el dolor puede y debe ser aliviado. Por ello antes de pensar que algunas
personas pueden exagerar ante la presencia de un dolor, lo que tenemos que
hacer es valorar como se encuentra nuestro paciente, es decir, es necesario ver
la experiencia a través de los ojos de los pacientes porque ellos son los que lo
“diagnostican” y nosotros los que aplicamos las distintas intervenciones para
aliviarlos.
Por lo comentado con
anterioridad, el libro nos habla de algunos prejuicios erróneos que son comunes
acerca del dolor entre ellos podemos destacar que los pacientes que abusan de
sustancias reaccionan de forma exagerada a las molestias, los pacientes con
enfermedades menores tienen menos dolor que aquellos con alteración física
grave, el dolor psicógeno no es real, el dolor crónico es psicológico, la
cantidad de daño tisular en una lesión indica la intensidad del dolor…
Por otra parte el libro
nos da algunas puntualizaciones acerca del dolor en lactantes como en personas
mayores, entre ellas podemos destacar que los bebés pueden procesar el dolor
desde la mitad-final de la gestación, que ellos aunque no puedan hablar, lo
pueden expresar mediante el llanto y que el tratamiento con analgésicos en niños
debe ser vigilado ya que, son muy sensibles a los fármacos y tienen una
respuesta intensa y prolongada. Por lo que respecta a los ancianos me parece de
especial relevancia destacar que hay ocasiones en las que piensan que es mejor
ocultar la presencia del dolor y
utilizan algunas estrategias de afrontamiento como la de irse a descansar.
A continuación, hablaré
de los principios de la enfermería para la administración de analgésicos.
1.
Conocer
la respuesta previa del paciente a la administración de analgésicos: determinar
si el paciente padece alergias, conocer si el paciente tiene algún factor de
riesgo para el uso de los AINE( haber tenido antecedentes de sangrado
gastrointestinal o insuficiencia renal), identificar las dosis anteriores y
vías e administración de analgésicos para evitar el infratratamiento,
determinar si el paciente ha obtenido alivio, preguntar si algún fármaco no
opioide fue tan eficaz como un opioide.
2. Seleccionar los fármacos adecuados
cuando se haya prescrito más de un fármaco: usar fármacos
opioides junto con los no opioides para el dolor leve o moderado, conocer que
ambos se pueden administrar juntos, evitar la combinación de opioides con los
ancianos, recordar que los parches de fentanilo, la morfina o la hidromorfina son opioies de elección a largo plazo del dolor grave, conocer que los fármacos
intravenosos son más rápidos y alivian el dolor agudo en una hora por lo
general, mientras que los orales puede tardar hasta dos horas, evitar los
analgésicos intramusculares en ancianos, utilizar un opioide con un analgésico
no opiáceo para el dolor grave , para el dolor crónico administrar fórmulas de
acción prolongada de forma pautada.
3. Conocer la posología exacta: recordar
que 4g se considera la dosis máxima en 24h para el paracetamol y el ácido
acetilsalicílio; 3200mg de ibuprofeno, ajustar las dosis tanto en niños como en
mayores, recordar que las grandes dosis de opioides son más aceptables en
pacientes que los toleran que los no los toleran, pero en aquellos que no están
habituados, también hay que saber que cuando se ajusta una dosis de
opioides es importante identificar los
efectos secundarios.
4. Valorar el momento e intervalo de
administración: administrar los analgésicos cuando se
produzca el dolor y antes de que aumente de intensidad, recordar que la administración
de fármacos programada durante 24h es habitualmente lo mejor, administrar
analgésicos antes de procedimientos o actividades que puedan producir dolor,
conocer la duración media de la acción de un medicamento y el tiempo de
administración de manera que el efecto máximo se produzca cuando el dolor sea
más intenso, utilizar formulaciones de opioides de acción prolongada para
tratar al dolor crónico y evitar la interrupción brusca de estos en pacientes
que son tolerantes a estos.
Ponemos, aquí, punto y
final a la exposición, destacando que la
importancia de capítulo reside en que nos explica de manera detallada como actuar
en cada momento del dolor y la forma de hacerlo dependiendo de si se trata de
un bebé, persona adulta o una persona mayor.
Cason L, MSN, RN-BC, NE-BC, CNRN. Tratamiento del dolor. En Potter PA, directora. Fundamentos de enfermería. 8ªed. Barcelona: Elsevier España; 2014.p. 961-996.
Cason L, MSN, RN-BC, NE-BC, CNRN. Tratamiento del dolor. En Potter PA, directora. Fundamentos de enfermería. 8ªed. Barcelona: Elsevier España; 2014.p. 961-996.
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